La misma noticia en tres medios:
Personalmente, prefiero el tercero porque es el que más se ajusta a la noticia. De hecho, el primero, tal cual, es falso: las diócesis implicadas no ponen cada vez más obstáculos, sino los mismos. De todos modos, no entiendo la negativa a dar cumplimiento, no ya al requerimiento de la Agencia de Protección de Datos, sino a la simple petición del interesado, y no entiendo (¿o sí?) que los obispados más reacios sean los de Madrid y Valencia. Se escudan en el punto 6 del artículo 1 de los Acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede, de 3 de enero de 1979, sobre asuntos jurídicos y, al decir de 20 minutos, en que son “datos históricos” excluidos de la LOPDCP… Sigo sin entenderlo.
El rococó de todo esto llega con el argumento de que, al decir el El periódico, “haber recibido el primero de los sacramentos no conlleva formar parte de la Iglesia”… Efectivamente, el canon 96 del Código de Derecho Canónico dice: Por el bautismo, el hombre se incorpora a la Iglesia de Cristo y se constituye persona en ella, con los deberes y derechos que son propios de los cristianos, teniendo en cuenta la condición de cada uno, en cuanto estén en la comunión eclesiástica y no lo impida una sanción legítimamente impuesta, pero el canon 849 dice: El bautismo, puerta de los sacramentos, cuya recepción de hecho o al menos de deseo es necesaria para la salvación, por el cual los hombres son liberados de los pecados, reengendrados como hijos de Dios e incorporados a la Iglesia, quedando configurados con Cristo por el carácter indeleble, se confiere válidamente sólo mediante la ablución con agua verdadera acompañada de la debida forma verbal.
En todo caso, si nos atenemos al canon 96, se entiende que la persona que no esté en la comunión eclesiástica no pertenece a la Iglesia. Se entiende, entonces, que digan lo que El periódico dice que dicen. Pero, en ese caso, no se entiende que no eliminen de sus registros a la persona que, según ellos mismos, no pertenece a la Iglesia (no hace falta que apostate, pues) y eso aunque los archivos sean “históricos”.
En fin, para que no se reproduzca la situación que pinta el Forges:
quizá lo mejor (para el Estado, para los ciudadanos y para la misma Iglesia) sea que acaben con los “acuerdos preferenciales” y cada cual vaya a su propio rollo, dejando tranquilos a los demás, aunque haya que modificar el artículo 16 de la Constitución.
En fin, como siempre, es una opinión…
















