ABC, El Mundo, El País, La Vanguardia, Diario de León,… todos ellos dan la noticia… De nuevo, la carretera A-438, de El Rocío a Matalascañas, ha dado la nota grosera.
Algún automóvil segó la vida de Pavón, el último lince macho que quedaba en el núcleo central del parque de Doñana. Nació en 2003 y llegó a desplazar a su padre. Se trataba de un animal de gran envergadura. En Matasgordas, al norte de la reserva, quedan tres machos: Nati (el padre de Pavón), Arrayán y Román, pero el traslado de los animales de una zona a otra es muy difícil por los obstáculos que se interponen entre ambas.
Pocos automóviles respetan la limitación de velocidad en esta carretera (60 km/h) y hace caso de las señales de peligro por la proximidad de animales salvajes. Por otra parte, es obvio que los linces no están por la labor de utilizar los pasos subterráneos practicados con el fin de protegerlos.
Esta triste noticia se añade a la del anómalo parto de los dos cachorros de Aliaga, del pasado día 13, uno de los cuales nació muerto y el otro murió a las pocas horas.
Quizá todavía no haya calado en el sentir de todos la importancia de la conservación de la biodiversidad… No es fácil explicarla cuando a diario vemos los esfuerzos de unos y de otros por acabar con la homosapiensdiversidad, en nombre de vaya usted a saber qué ideales. Pero sería un error cejar en el intento de proteger toda diversidad y, en cuanto objetivo de ese empeño, el Lynx pardinus ocupa un lugar destacado.
















