de repente, un problema…

Como de repente, las buenas gentes del país (o sea, nosotros) nos despertamos con jaqueca:

20090720 a

Claro que, de alguna manera, llueve sobre mojado…

20090720 b

Es verdad que se toman medidas (post facto, claro):

20090720 c

Aunque:

20090720 e

O sea, como diría el otro, de rositas… Aunque quizá lo peor no sean las “rositas”, sino que no cabe hacer nada, salvo lo que se les ocurra a padres y educadores… y ¡cuidado!, que son menores… y lo saben.

Pero, para incomodo de “responsables” (es un decir)…

20090720 d

En realidad, me parece que el Defensor del Pueblo de Andalucía no reabre nada, sino que certifica que aquí pasa algo y que da la sensación de que lo que hay no sirve, que -como suele orurrir- la realidad social va muy por delante de la Carrera de San Jerónimo y que, para escarnio de quien corresponda, las víctimas, ahora, corren más peligro que antes… gracias a disposiciones legales posiblemente peregrinas.

De hecho, los policías dicen…

20090720 f

Aunque, más “filosóficos”,

20090720 g

Aunque, en esta ocasión, el titular de El Periódico de Catalunya no coincida exactamente con el texto. Claro que, en esta ocasión, por la redacción, se le ve demasiado el plumero de su legítima tendencia política. Los jueces dicen mucho más que eso. Entre otras cosas, el portavoz de una de las asociaciones critica la “incoherencia de la clase política”, que considera que una chica de 14 años puede decidir abortar, mientras que “un menor de 14 años que es capaz de violar a una niña no es una persona que tenga la suficiente madurez para hacerse cargo de las consecuencias de su acción”.

Por su parte,

20090720 hQuizá los valores de los menores no sean sino los que les hemos inculcado nosotros con nuestra conducta o con nuestra dejadez, sí. Pero también es cierto que el menor no es, de por sí, ningún “angelito”, es más, que tiene que tender a oponerse a los dictados de los adultos y que, en consecuencia, a veces, los adultos tienen que decirle “no”; que desde mucho antes de los 13 ó 14 años sabe distinguir lo bueno de lo malo; que, como a todos quizá, lo “prohibido” es atractivo; que, a pesar de lo dicho por algún “experto”, que probablemente no haya trabajado nunca en un laboratorio conductual, a veces, el castigo es imprescindible para cortar cadenas de conducta indeseables y, además, si se aplica correctamente, es eficaz.

Estoy convencido de que la educación es, a este respecto, fundamental, pero me parece muy, pero que muy falaz, decir que la educación es importante sin decir “cómo” se educa, “para qué” se educa, “con qué medios” se educa. Y, por otra parte, creo, efectivamente, que ya hay suficientes muestras de que la legislación actual sobre los menores no sirve. Creo que hay que modificarla. Pero esa modificación ha de hacerse de forma verdaderamente democrática (¡ya está bien de despotismo menos o más ilustrado!), es decir, promoviendo el debate, con abundante información de expertos (educadores, pedagogos, psicólogos), pero, en definitiva, haciendo una ley que no sea una parida exclusiva de la Carrera de San Jerónimo.

En fin, todo esto no es más que una opinión…



Nadie ha dicho nada ... aún

Di lo que piensas

(necesario)

(necesario)


Información para los usuarios
Los saltos de líneas se incluyen automáticamente. Tu dirección de correo no será mostrada. Piénsate lo que vas a decir.


RSS | TrackBack URI