En reiteradas ocasiones nos hemos hecho eco de los avatares de las enfermeras búlgaras y el médico palestino acusados de infectar con el VIH a gran cantidad de niños libios. La primera vez en septiembre del año pasado. La segunda fue en diciembre. Después, en enero y, finalmente, ante la condena del tribunal supremo libio. Estaba cantado que, tras la tragicomedia judicial libia y previa la conveniente lluvia de euros, con la inestimable cooperación de la República Francesa de Sarkozy, los condenados saldrían del cortijo del coronel Gadafi, con la consiguiente alegría, primero, de los interesados, después, de sus familias y allegados y, por último, de quienes todavía no acabamos de creernos lo que puede hacerse (porque, en este caso, se trata de Libia, pero nadie nos garantiza que otros gobiernos no sean también “amigos del teatro (o del circo)” para tapar las propias deficiencias nacionales…
Como era de esperar, el gobierno búlgaro concedió de inmediato el “indulto” a los malvados condenados.
Y esta mañana, todos los medios se hacen eco de la indignación oficial libia… Libération, además de dar la noticia, publica un artículo en el que se cuentan las penalidades por las que han tenido que pasar durante ocho años y medio, a las que también se refieren El Mundo, El País y demás media. Paradójicamente, el argumento libio, proclamado por el primer ministro Baghdadi Mahmoudi, que es este señor con pinta de cabreo que aparece a la derecha, es impecable:
Los detenidos debían haber sido internados a su llegada en un establecimiento penitenciario y no liberados de esta forma festiva e ilegal.
Sofia…
… ha violado los procedimientos legales en materia de extradición, previstos por el derecho internacional y por el acuerdo de ayuda mutua judicial firmado entre los dos países.
Nosotros hemos seguido el procedimiento legal. Ha sido Bulgaria quien nos ha traicionado.
Si es así, creo que, al menos en este caso, tenemos que felicitarnos porque un gobierno haya hecho de mangas capirotes con el derecho internacional…
Las fotos están tomadas de Le Monde.

