Leo que una juez ha absuelto de injurias a un periodista por llamar hijo de puta y cabrón a Farruquito en un artículo publicado en La Vanguardia. El artículo en cuestión es Incubando Huevos de Serpiente por Gregorio Morán, y en él se despachaba a gusto con Farruquito.
Añade en este punto que, tal y como apuntó en el juicio Gregorio Morán, fue el bailaor ‘quien llevó a cabo la referida conducta, en detrimento de su reputación, estima, fama, consideración u honor, siendo los hechos y no las palabras que los califican los que desacreditan a su autor’.
En cuanto al término ‘cabrón’, recuerda la juez que la Academia de la Lengua lo aplica ‘al que hace cabronadas o malas pasadas a otro’, y a su juicio, en el contexto del artículo, ‘es obvio que resulta gramaticalmente más apropiado que el calificativo de ‘desgraciado”, utilizado en su día por el representante de Farruquito para referirse al accidente, y que inspiró la reflexión de Morán.
Hay que aclarar que según derecho, una injuria es un delito o falta consistente en la imputación a alguien de un hecho o cualidad en menoscabo de su fama o estimación. Vamos, la cosa es que desde que atropelló a un peatón y se dió a la fuga, él mismo se erigió en un auténtico cabrón y un verdadero hijo de puta. No ha ingresado en prisión, pero si un día te lo cruzas por la calle podrás decirle “hijo de puta”. Con todas las de la ley.









