España está por encima de la Constitución…

Así… tal cual. Lo he visto en La Vanguardia, en un artículo firmado por José Bejarano, titulado: “Boicot en Sevilla a Duran y de Madre cuando trataban de explicar el Estatut”. También se hace eco del asunto El Periódico de Catalunya, titulando: “Una experiencia poco apacible. Una decena de ultras revientan una conferencia de Duran y De Madre sobre el Estatut en Sevilla” el artículo de Julia Camacho. Me sorprende no haber encontrado comentario alguno en ABC, El Mundo o El País (no digo que no hayan dicho nada, sino que yo no lo he encontrado, aunque sí lo he buscado).

Esta vez, mi post va sin “santos”… No he encontrado ninguno que insertar aquí…

Aparte de la falta de respeto hacia los conferenciantes (supongo que esta calificación no se interpretará como “toma de postura” en el terreno político… desde luego, sí lo es en el de la más elemental educación), las actitudes comentadas en el artículo no pueden ser de recibo en una sociedad que se autotitula “democrática”, en la que, por definición, puede defenderse cualquier idea.

No obstante, ni siquiera es eso lo que más me llama la atención. Lo verdaderamente espectacular es ese: “España está por encima de la Constitución, de la Corona y de los españoles” que entrecomilla Bejarano. El Periódico presenta una versión diferente de la interpelación, aparentemente menos fuerte: “España está por encima del Parlamento y la Monarquía”. Uno, absolutamente desconcertado, mira al cielo (está “por encima”)… pero sólo ve un precioso azul y algunas nubes tipo Simpson. Pensando que, quizá, la persona que tal cosa afirmara se estuviese refiriendo a algún arcano bíblico, uno va y, en una noche de insomnio, lee de Génesis a Apocalipsis el texto sagrado… pero nada encuentra al respecto. Optando por la versión “menos fuerte”, uno se cuestiona qué puñetas dicen los españoles… a fin de cuentas, según esa versión, estos sujetos sí tienen algo que decir (¡menos mal!). El caso es que los españoles sí han dicho cosas… básicamente, a base de votaciones y, sobre todo en una, dijeron que “sí” a aquello de que la soberanía residía en el pueblo…

De todos modos, como uno no puede ponerse en contacto con tan ilustre aunque ignoto vociferante a efectos de aclarar lo que dijo y de preguntar por su significado, tiene que limitarse a preguntarse (o preguntar): “¡Oiga usted! y… ¿qué es España?”

perpetrado por Illaq @ 19/04/06 11:04
Esto es: Actualidad y Opinión

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