ingenio

Aunque los utilice, como todo hijo de vecino, no soy particularmente adicto a los adjetivos y los adverbios, porque, con frecuencia, distorsionan los contenidos sustantivos. Sin embargo, la noticia que ayer traía FrinkTank creo que merece un adjetivo: ¡Impresionante!

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Dilbert_animated.jpgHace año y medio, Scott Adams, el creador de Dilbert, dejó de poder hablar. La causa: un extraño trastorno conocido como disfonía espasmódica.

La disfonía espasmódica es un síndrome que se caracteriza por la presencia de contracciones musculares involuntarias, prolongadas y, a veces, dolorosas, las cuales provocan, a su vez, movimientos espasmódicos de los músculos laríngeos, produciendo un trastorno crónico de la fonación.

En la actualidad, aún se desconoce su causa exacta, aunque hay pruebas que indican que el problema reside en un trastorno funcional de los ganglios basales del cerebro. Los ganglios basales son núcleos o acúmulos de cuerpos neuronales situados en la profundidad de los hemisferios cerebrales, unas estructuras anatómicas que están íntimamente relacionadas con los mecanismos de control del movimiento del sistema nervioso.


Dice Adams en su Dilbert Blog: Pregunté a mi médico… cuántas personas habían mejorado. Respuesta: cero. Aunque no tenga cura, unas dolorosas inyecciones de botox en el centro del cuello y en las cuerdas vocales pueden detener los espasmos durante unos meses. Eso debilita los músculos que, en caso contrario, sufren los espasmos, pero la voz es entrecortada y débil... Pero el hecho de que nadie haya mejorado de la distrofia espasmódica hasta ahora, eso no significa que yo no pueda ser el primero. Así que durante muchos meses, probé nuevas artimañas para recuperar la voz.

Las artimañas iban desde cantar, a hablar con acento extranjero o cambiar el tono.

Un buen día se dio cuenta de que no se iniciaba el espasmo si decía un pareado:

Jack be nimble, Jack be quick.

Jack jumped over the candlestick.

Lo repetí docenas de veces, en parte porque podía hacerlo. No me costaba nada, aunque era igual que hablar normalmente…

Había reconfigurado mi cerebro. Mi habla había vuelto.

En fin, todavía no se ha confirmado médicamente la recuperación. Tendrán que hacer pruebas y más pruebas, pero el mero hecho de la convicción de Adams es suficiente para “certificar” su ingenio, su iniciativa y su capacidad de lo que los psicólogos llaman resolución de problemas.

Por otra parte, es bien conocida la capacidad de recuperación del cerebro, la llamada plasticidad, asumiendo unas zonas no dañadas las funciones que, habitualmente, realizan otras áreas, por lo que no es de extrañar que pueda certificarse esa transformación promovida, precisamente, por la conducta indagadora e innovadora de Adams.

En todo caso: ¡Enhorabuena!

perpetrado por Illaq @ 26/10/06 10:55
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