No se puede decir que sea exactamente una “adaptación” ni una “versión libre”, pero seguro que la inspiración está en el mismísimo Beckett.
En este caso, los ciudadanos en general sustituyen a Vladimir y a Estragón, de manera que la representación adquiere un carácter “coral”. Pozzo permanece oculto; solo se manifiesta por medio de ciertos materiales, y la obra se representa en más de dos actos. No obstante, verán cómo les recuerda a Beckett… a la sevillana policial…
El primer acto comienza el día que, en terminología militar, llamaríamos día D-1. Se abre con diversas “señales” que el coro vladimiroestragoniano interpreta justamente en todo su valor.
Pozzo se comunica y lo hace de forma contundente y profusa. Sus señales aparecen repartidas por todo el escenario.
Evidentemente, anuncia un veto y amenaza.
Sugiere la llegada de algo.
Señala días, pero… nada más.
La intriga está servida.
Mas no son solo las señales más o menos volanderas en formato A-4.
El escenario también queda modificado.
Comienza el segundo acto. En jerga jurídica, sería el día de autos y, ciertamente, aunque ya no aparecen nuevos mensajes, como si Pozzo hubiese desaparecido, los autos se andan con cuidado…
El tercer y último acto se representa, como era de esperar, el último día… cuando tendría que haberse producido la epifanía esperada y anunciada… pero…
El coro va recuperándose, al ver que no hay epifanía ni apocalipsis, aunque sigan presentes algunas señales de Pozzo… Al final del acto, todo vuelve a su ser:
Solo queda un leve indicio, al fondo, de las advertencias de Pozzo… Como la obra original, también esta es Tragicomedia, aunque quizá el coro pediría un pelín de respeto a Pozzo e incluso al mismísmo Autoridot…

















Jejeje, me ha encantado la (per)versión de la obra de Beckett. Alguien me dijo una vez: “Si Kafka se hubiera matriculado en los cursos de doctorado, podríamos decir que es un escritor costumbrista”. Pues más o menos. Y aquí me traes estos “Seis coches en busca de autor”. Si va a ser que el esperpento y el realismo son el mismo estilo.
Y perdón por el batiburrillo literario, no me hubieras provocado con tan inteligente post.
Saludos.
Juanjo, bienvenido sea el “batiburrillo”. De paso, si yo “invitaba” a Beckett, no está mal otra invitación a Pirandello…
Por cierto, ¿Alguien solo le encuentra relación a Kafka con los cursos de doctorado? Cuando tengo que acercarme a una oficina, releo siempre El proceso en plan de entrenamiento…
Saludos