Comentaba ayer que, como estamos en campaña (¡qué resonancias guerreras!) electoral, nos llegan estos días cartas diversas en las que, de un modo u otro, los señores políticos y las señoras políticas nos declaran su inmenso amor…
Pues bien, como es lógico, ya me ha llegado otra misiva, no por esperada menos interesante, y que, lógicamente, no me resisto a comentar.
En este caso destaca una declaración que, según se mire, puede resultar gravemente amenazadora: haremos más… Pero más… ¿qué?… Porque puede tratarse desde “más casas” a “más multas”, pasando por “más la puñeta”…
Como puede observarse, el señor Sánchez sonríe, entre satisfecho y benévolo. Sin duda, quiere dar una impresión de cercanía a los votantes y encabeza el texto con un “Estimado señor, estimada señora”, mención unisex que, por mucho que nos estime, resta cierto lustre al encabezamiento… Comienza diciendo el alcalde y candidato Sánchez:
Muchos ciudadanos y ciudadanas me comentan en estos días que la renovación que está conociendo Sevilla les recuerda vivamente a las transformaciones y mejoras que nuestra ciudad tuvo con motivo de nuestra Exposición Universal de 1992.
La técnica propagandística no está mal. Por una parte, da la sensación de que el señor Sánchez no hace más que recorrer la ciudad para escuchar los comentarios de sus conciudadanos: “en estos días…” En todo caso, está muy bien ese puente de enlace con la Expo… aunque eso nos recuerde la degradación de muchas zonas que de la Expo fueron… (un apunte, señor Sánchez: dígale al redactor que, en ese párrafo, sobra una a: transformaciones es complemento directo de recuerda y no es nombre de persona…).
Hay que destacar positivamente que al menos la campaña local del PSOE no se vaya por los cerros de Úbeda, a cuestiones de ámbito estatal. Por lo demás, el texto es una continua alabanza de lo buenos que son quienes mandan ahora en el Ayuntamiento de Sevilla y de las cosas positivas que, en efecto, han hecho. Después de todo, ¿alguien se imagina un ayuntamiento que todo lo hiciera mal?. Por otra parte, no deja de ser lógico que no mencione para nada los separadores de carril bus de hormigón armado, ni los violentamente serpenteantes y, a veces, invisibles (¿poco estudiados?) carriles bici, ni los vistosos (por lo que se ven, claro) postes del tranvía (por cierto, si “Metrocentro” es el nombre propio que le han puesto al tranvía, ¿por qué lo pone el señor alcalde con minúscula?), ni la cantidad de porquería que se ve por los suelos de la ciudad…
Termina la misiva, como no podía ser de otro modo, pidiendo el voto, con una mención que pretende atraer al votante: “tu voto puede”.
La “campaña” exterior coincide con la postal, repitiéndose los lemas:
No puedo decir que la propaganda del PSOE para las elecciones municipales me haya gustado, pero, al menos, no da la impresión de teledirigida de la del PP. Es triste, no obstante, que, con la cantidad de dinero que suponen las campañas de este tipo, los responsables de las campañas no cuiden un poco más la redacción de los textos.
















