Una auténtica caja de sorpresas. Esa es la sensación que me da la Excelentísima Señora Ministra de Igualdad…
Hoy nos ha manifestado su idea de la biblioteca de y para mujeres. Es curioso que el proyecto se haya encontrado con una respuesta “poco positiva” del Ministro de Cultura (¿machista y sexista, acaso?… evidentemente, hay que desexcelentisimizarlo) y con la positiva colaboración (¿desinteresada?) de Caixa Forum Madrid.
¿Igualdad?, ¿desigualdad?… No entiendo (¿o sí?) Como –por si no se habían percatado- soy “hombre”, doy por supuesto que mis opiniones, cuando no concuerden con las de una mujer, serán ipso facto tachadas de sexistas y devaluadoras de la “mujer” y, en consecuencia, ellas mismas devaluadas per se, no tengo ningún inconveniente en manifestar que la idea, tal como aparece en los medios, no solo me parece absurda, sino todo un alegato en contra del nombre adjudicado al ministerio regido por la Excelentísima Señora Ministra de Igualdad.
Esto no significa que no puedan aducirse razones, por su misma esencia discutibles, a favor de las ideas de la tan citada señora ministra. Hoy mismo, Lidia Falcón, en un interesante artículo, se manifiesta “miembra”, pone ejemplos de términos admitidos por la RAE en su diccionario, desprecia a varios escritores y académicos y menciona la Unesco: “El lenguaje no es una creación arbitraria de la mente humana, sino un producto social e histórico que influye en nuestra percepción de la realidad. Al transmitir socialmente al ser humano las experiencias acumuladas de generaciones anteriores, el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y determina nuestra visión del mundo”. Son, como las de la ministra Aído, opiniones discutibles, pero respetables, siempre y cuando no incluyan la descalificación de quien no esté de acuerdo… que siempre esconde (o pone en evidencia) un tufillo de intolerancia…
Y ahora que el canal Odisea ha erigido el mes de junio como “mes del sexo” en su programación, recordando ciertos términos muy comunes, aunque no ajustados a los usos lingüísticos discriminadores que se propugnan, me pregunto si los hablantes españoles y las hablantas españolas no tendremos que empezar a utilizar “pollo”, “picho”, “churro”, “bolos”, etc., por una parte, y, por otra, “chocha” y, claro, “coña”…

















Cada día alucino más con esta mujer. Yo, como mujer, digo alto y claro que no me siento identificada con sus ideas ni su forma de hacer política. ¿Cuándo va a quitarle el 16% de IVA a las compresas y los tampones, que no son productos de lujo? ¿´Cuándo va a presionar a las empresas de verdad para que pongan guarderías en el trabajo y flexibilicen el horario de verdad sin trabas algunas? ¿Cuándo van a poner medidas eficaces y realistas para atajar el maltrato y los asesinatos a manos de sus parejas? ¿Cuándo van a atajar la discriminación salarial por ser mujer o que en las entrevistas de trabajo puedan preguntar tranquilamente si tiene pensado quedarse embarazada y penalizarla por ello? Ésas sí que son medidas que favorecen la igualdad, y no andarse con tonterías como “miembras” ni bibliotecas para mujeres…