La imagen de aquí al lado se ha hecho famosa, desgraciadamente famosa.
Sin duda, la presunta actuación del juez de guardia y la presunta del fiscal de ídem no ayudan a “confiar” en los juzgados (ya decía ayer que, en mi opinión, la “justicia” es otra cosa) y en sus muchos funcionarios de toda clase.
Por otra parte, es interesante leer el auto del juez que ha dejado a D. Sergi Xavier (que así se llama el presunto, aunque imputado) en la calle. Sólo lo he visto (lo que no quiere decir que sea el único medio que lo ha publicado) en El Periódico de Catalunya. Merece la pena examinar los razonamientos y las conclusiones del juez y, sin duda, hay que alabar, como ha hecho el abogado defensor de D. Sergi Xavier, la independencia del mismo, se esté o no de acuerdo con el auto.
Se me ocurren montones de ideas en relación con estos lamentables hechos, pues no solo es lamentable el desencadenante. A lo peor, es lamentable la redacción de la ley, la actuación de algunos funcionaros del tinglado judicial, la posibilidad de que una persona enferma mental ande campando por sus respetos sin la mínima atención médica o psicológica, el hecho de que una persona con consideración de “testigo protegido” entre en el juzgado a cara descubierta, que una vividora de la política que dudo que viaje en metro y tenga que enfrentarse sin escolta a nadie tenga la osadía de criticar a un individuo que, probablemente, estuviese muerto de miedo, que el segundo Mariano al que me refería ayer aproveche para llevar el agua a un molino distinto del de su cartera (ministerial) y no se le ocurra mejor cosa que decir que (cito texto de El Periódico) actitudes como la del “salvaje” que golpeó a la ecuatoriana “rompen la ecuación inmigrante igual a delincuencia defendida allá por el 2000″ por los inspiradores de la política del Gobierno del PP. Y se preguntó si el agresor es inmigrante. “Pues no, nació aquí y, sin embargo, mire cómo se comporta”, advirtió, atreviéndose a llamar al “salvaje” al presunto agresor sin el reglamentario calificativo…
En ese maremágnum de temas y de preguntas sin respuesta, y en mi crasa ignorancia, me pregunto por qué razón hay que llamar “presunto agresor” a quien es desgraciadamente “patente agresor”, si bien se trata de un “presunto inocente” (mientras no se demuestre judicialmente lo contrario, ¿o no?)…

