No, no se trata de Sevilla… Aquí ya lo disfrutamos y, encima, servimos de excusa… Lo comenta El Mundo y, lógicamente, voy a ver qué pasa. En el Sito Ufficiale della Tramvia Fiorentina, veo que “El alcalde [de Florencia] Leonardo Domenici ha promulgado en la tarde de hoy [por el 17 de enero] la ordenanza que fija oficialmente la jornada del 17 de febrero próximo para el referéndum consultivo sobre las líneas 2 y 3 del tranvía…”
Resulta que la proyectada línea 3 pasa muy cerca de esto:

Al parecer, hay gente a la que no le hace ninguna gracia que el chisme de aquí abajo pase muy cerca de lo de aquí arriba…
Como contaba el Corriere della Sera el 7 de octubre pasado, los oponentes alegan que las vibraciones del tranvía pueden dañar el Baptisterio y la Catedral y que, encima, el tendido de vías y demás instalaciones es costosísimo.
El alcalde y sus partidarios dicen, no sin razón, que el tranvía permitirá eliminar unas cuantas líneas de autobús y que estos vehículos son limpios y que hay muchas ciudades del mundo que cuentan con este medio de transporte. En concreto, el señor alcalde de Florencia citó como ejemplo:
Una ciudad o se renueva o muere. En Sevilla, el tranvía pasará al lado de la catedral y nadie ve razones para protestar. Porque no las hay. En síntesis: el tranvía mejora notablemente la calidad de vida y de los servicios de la ciudad.
Me parece que no han informado bien al señor alcalde de Florencia… De todos modos, el buen señor ha decidido, en buena lógica democrática (signifique lo que signifique tan abstrusa palabra), consultar a los florentinos antes de meterse a redentor…
Me pregunto si alguien podría aprender algo por estos pagos…
















