Prácticamente toda la prensa española se hace eco de este editorial del New York Times. Merece la pena examinar la estructura del artículo. Por de pronto, el titular no puede ser más “gráfico” y, aunque los más proclives a sentirse ofendidos puedan argumentar que “troglodita” es excesivo, convendrán en que, en sentido figurado, sirve para calificar a alguien que se comporta en un sentido muy retrógrado.
Pasando al texto del artículo, comienza éste con una declaración de principios: en los estados democráticos, se considera inaceptable que los oficiales del ejército critiquen en público a los gobiernos elegidos y que marchen con sus soldados hacia la capital para cambiar las decisiones adoptadas por el parlamento; pero, tras la declaración, el articulista nos enfrenta con nuestra historia reciente, lo que obliga a “tomar en serio la amenaza”, aunque considere “improbable” que se produzca una sedición.
Sigue comentando la respuesta del gobierno de España, juzgándola “adecuadamente firme” y lamentando la actitud demostrada por el Partido Popular ante la crisis. Continúa el artículo mencionando la transición de la dictadura a la democracia y los sarpullidos levantados en militares de tendencia derechista el tratamiento dado por el gobierno actual a los “separatistas regionales”.
La conclusión, por más que duela a algunos, es clara, aunque, por supuesto, discutible: la sociedad española y, en su mayoría, los militares han superado las épocas pasadas, aceptando el “toma y daca” democrático, aunque el Partido Popular aún no haya digerido su derrota electoral: “En realidad, nunca ha aceptado la legitimidad democrática de esa votación. Es hora de que el Partido Popular mire hacia adelante. La democracia española necesita y merece un vigoroso apoyo bipartidista”.
Sigo creyendo que es bueno que todos los ciudadanos, incluidos los militares, puedan manifestar sus opiniones, aunque nunca en situaciones “de servicio”, pero es cierto que el artículo concuerda con mi propia forma de ver las cosas y eso coadyuva a que lo lea con “mirada benevolente”, pero creo que pocas veces (incluyendo la época de la dictadura) he visto en un periódico extranjero un análisis tan breve y certero de la situación de España.
















