Por esas cosas del destino, resulta que moro en Sevilla y, claro, hoy, 30 de mayo, por mor de D. Fernando III, el Santo, estamos de fiesta en el lugar.
Con tan fausto motivo, decidí ver la tele, que, como seguro que adivina el que tenga la paciencia de seguir leyendo, la tengo contratada con ONO, antes AUNA y antes aún Supercable (yo la quiero de pago; no me conformo con las de beneficencia). No hay que olvidar que, si uno mira la web de ONO (que es la de AUNA camuflada), se encuentra con esto:
Y yendo al detalle, lee con meridiana claridad esto de aquí:

Ni que decir tiene, ¡oiga usted!, que yo quiero lo mejor, eso sí, al mejor precio… y es obvio que estoy totalmente de acuerdo con la propuesta de ONO -antes AUNA y antes Supercable-: ¡Qué maravilla!: “sin cortes ni interferencias”…
Pues bien, no corto, aunque más bien algo perezoso, tomé el mando (en realidad, nadie me lo disputaba) y lancé los rayos infrarrojos contra el descodificador… La pantalla del televisor hizo algo y me mostró esto de aquí a mano izquierda. ¡Hay que ver qué amabilidad!: ONO tenía a bien indicarme el programa que yo quería ver en TVE 1… Lástima que sólo me presentara el rótulo… Indudablemente, o mi televisor estaba mal o la TVE 1 no emitía lo que decía que emitía… y estaba de luto, porque ONO no tiene cortes ni interferencias…
Para cerciorarme, agarré (no sin cierta mala leche por la contrariedad) el mando de la tele de beneficencia y pulsé el botoncito “1″… La pantalla mostró esto de la derecha:

Estaba claro, TVE 1 no funcionaba bien, porque ONO no falla… Lástima que, al preguntar al vecino, que, el pobre, solo tiene tele de beneficencia, me dijo que estaba viendo muy bien la TVE 1…
En fin, como uno comprende que los aparatos se estropean y sabe que ONO -antes AUNA y antes Supercable- tiene un teléfono de “Atención al cliente”, dejó los mandos y tomó el teléfono, para marcar el susodicho número…
No me acaba de gustar que sea un “902″, pero uno comprende que, si no fuese así, seguro que muchos desalmados llamarían para jugar al ONO… Contesta una de esas máquinas inteligentes que dice que “gracias por llamar a ONO” (¡qué amables son, hasta las máquinas!). Sigue diciendo la sesuda máquina que, si quiero contratar peiperviú u otras lindezas extras, pulse “1″ y, si no, que pulse “2″… Como no pretendo soltar más tela, hago lo que me dice la robota. Entonces, la listísima máquina me pregunta (a lo fino) qué tripa se me ha roto y yo le digo que la tele… Es en ese momento cuando me abandona (cual desodorante) la máquina inteligente y se pone al habla una individua (acepción 3, porque, aunque me dijo un nombre presunto, desconozco si es el suyo de verdad) que me pregunta lo mismo que la máquina inteligente (lo de la tripa). Como sé que me va a pedir que me identifique, le pregunto si quiere que le diga mi NIF… Ella me dice que si soy una empresa (la pobre desconoce que, en este país, el DNI es el “número de identificación fiscal” de las personas físicas…). Aclarado que no soy una empresa, le digo mi DNINIF y mi nombre de verdad… Me dice que va a hacer unas comprobaciones… Me sigue diciendo que, en efecto, hay una “avería general en mi zona”… Continúa contándome que “los compañeros técnicos” ya están en el tajo para hacer que ONO se convierta en Guadiana… El sujeto que llama (o sea yo), se cabrea de un modo más bien teatral y la individua va y se cabrea más… La buena mujer me dice que si es que no puede haber averías… Noto que está deseando interrumpir nuestro idilio, pero no se atreve… Al final, me pregunta si puede “ayudarme” en algo más… Le digo que “ayudarme”, lo que se dice “ayudarme”, me temo que no…
A lo que parece, ONO me ha defraudado… No, no se trata de un “sentimiento”, sino de defraudación en euros… Pero como soy individuo (acepción 4) de recursos y, en esta ocasión funciona internet, me dirijo a la web de ONO -AUNA camuflada-, a la página de “Atención al cliente”… Hela aquí:

Es obvio que la página está redactada de manera muy inteligente: véase lo resaltado en amarillo. Empieza muy informal y democrática: “Estás en…” Luego se pone seria y formalita: “puede enviarnos…” Pero en ONO son, ante todo, amigos del cliente (o del dinero del cliente; eso no he acabado de averiguarlo), demócratas de toda la vida y serviciales al máximo, y vuelven al tono cordial: “Eres…” Por último, se preocupan mucho por la seguridad… y te piden el nombre del banco…
De todos modos, no hay que olvidar nunca que la TV de ONO no tiene cortes ni interferencias… Ha sido mera ilusión…

















Si te sirve de “consuelo” una conjunción Caja San Fernando - Wanadoo también puede resultar fatídica para el cliente:
Wanadoo manda la factura de febrero a la susodicha Caja, la Caja la “monta”, pagándola dos veces y abonándola otras dos (2-2=0), el ciente, que no mira con lupa (mal hecho, mea culpa) todos los papelitos de los bancos y similares, no se entera de nada, La Caja no le informa (ni carta, ni teléfono, ni ná), Wanadoo en mayo le corta el suministro en mayo y depués de contastar con la compañía, se le indica que se le mandó una carta donde lo ponía todo (es posible, pero el cliente no la ha recibido y por tanto a Wanadoo no le puede constar esa entrega). Una vez ido a la Caja, para hacer efectiva la transferencia de aquel mes perdido, se le indica que efectivamente ocurrío algún problema y que fue con todos los clientes de Wanadoo, pero que como Wanadoo lo iba a comunicar a sus clientes, ellos no enviarón (ni llamaron) ninguna notificación. Por lo visto ha habido una fusión Wanadoo-Caja San Fernando y el cliente no lo sabía. En todos lados venden habas y también nosotros estamos vendidos a todas estas empresas económico-automáticas.
Gracias por los buenos deseos, 2pedro, pero me temo que no me consuele en absoluto… y lo malo es que, ante los entes de este tipo, prácticamente no hay defensa… Ya se sabe: todos iguales ante la ley, aunque unos más iguales que otros… Saludos