Este señor de aquí era Дми́трий Дми́триевич Шостако́вич, o sea Dmitri Dmitriévich Shostakóvich en transcripción más o menos legible, músico de profesión desde que era chico.
Este curioso ejemplar de la curiosa especie humana, probablemente más conocido por su nombre que por su música, nació en lo que entonces era y hoy es San Petersburgo (Rusia). Se trata, en todo caso, un compositor fundamental de la historia musical del siglo XX.
Muy pronto destacó como un auténtico superdotado. Su madre, Sofía Vassilyevna, era profesora de piano y se encargó de impartirle sus primeras lecciones cuando tenía 8 años. Dmitri ingresó en el Conservatorio de Petrogrado (pues tal fue el nombre que impusieron a la ciudad tras la Revolución de octubre de 1917) a los 13 años, donde Leonid Nikolayev fue su profesor de piano y Maximilian Steinberg, de composición, contando con el apoyo de Alexander Glazunov, director del Conservatorio y compositor destacado.
La Primera Sinfonía de Sostakóvich fue su trabajo fin de carrera, en 1925. Se estrenó en Leningrado (redenominación de San Petersburgo, en honor a Lenin, claro), Berlín y Filadelfia, lo que le valió pasar a la vanguardia del arte soviético.
Durante toda su vida, Shostakóvich mantuvo una relación paradójica con el régimen soviético. El gobierno leninista reconoció pronto su valor como instrumento político. En la década de 1920, el departamento soviético de cultura le encomendó diversos trabajos musicales. Sin embargo, a principios de la década siguiente, las formas vanguardistas, las armonías más o menos chocantes y las expresiones sarcásticas le hicieron caer en desgracia ante Stalin, lo que le supuso la práctica retirada de sus obras de los repertorios teatrales. También en la década de 1940 tuvo que sufrir las condenas de la burocracia oficial, igual que otros grandes de la música rusa, como Serge Prokofiev, Aram Jachaturián, and Nicolai Myaskovsky, acusados de “formalismo” o de vanguardismo decadente.
En la época de posguerra, la fama de Shostakóvich volvió a crecer, trascendiendo fronteras, incluso. Fue nombrado Primer Secretario de la Unión de Compositores Soviéticos y recibió multitud de premios y reconocimientos, tanto dentro de la Unión Soviética: Premio Lenin, medalla de Héroe del Trabajo Socialista, como en el extranjero: doctorado honoris causa por la Universidad de Oxford.
En todo caso, lo más importante es que su música era y es interpretada por orquestas y difundida por emisoras de radio de todo el mundo. Esa música es indiscutiblemente rusa, aunque muy variada. Abarca temas que nacen de la música folclórica y popular rusa y de jazz. Pueden apreciarse sus fuentes de inspiración: fugas y passacaglias de Johann Sebastian Bach; Mahler, en sus sinfonías; Beethoven, en sus últimos cuartetos; Berg, en sus códigos musicales. Compuso 15 sinfonías, 15 cuartetos de cuerda, diversas obras de cámara, conciertos, piezas para piano, óperas, ballets y bandas sonoras de películas. Quizá su 5.ª Sinfonía sea la más conocida, aunque, probablemente, la mejor sea la n.º 10.
De esta página de Classic Cat pueden descargarse algunas obras. Y aquí pueden escucharse otras, entre ellas las sinfonías n.º 5 y n.º 10.
Shostakóvich murió el 9 de agosto de 1975, en Moscú. Había nacido el 25 de septiembre de 1906, hace hoy un siglo.
















