los últimos paisajes

He tenido la inmensa suerte de pasar por Madrid mientras se celebra la Exposición Van Gogh: Los últimos paisajes, que ofrece el Museo Thyssen-Bornemisza.


20070828_VVG.jpgVincent van Gogh
falleció el 29 de julio de 1890. Dos días antes, se había disparado un tiro, en los campos de los alrededores del château de Léry, en Auvers-sur-Oise. Había llegado allí al salir del manicomio de Saint-Rémy en busca de tranquilidad y con el fin de mejorar su salud. Su hermano Theo le había buscado un lugar en el campo, próximo a París, donde pudiera llevar una vida independiente, aunque bajo la vigilancia de una persona de confianza. Camille Pissarro, el pintor impresionista, sugirió como tal persona de confianza a Paul-Ferdinand Gachet, médico y artista aficionado.

En esos dos meses, como si presintiera el poco tiempo de vida que le quedaba, desarrolló una actividad frenética: más de 70 cuadros y una treintena de dibujos, y buena parte de esas obras constituyen el objeto de esta exposición.

20070828_VG_CA.jpgEl tema central de las pinturas realizadas en esos dos meses es el contraste entre las chozas, con sus techumbres de paja, y las nuevas casas de colores vivos y tejados de pizarra. Los expertos dicen que, para van Gogh, las chozas representan lo pintoresco, que evoca los temas de los paisajistas de la Escuela de Barbizon, antecesores de los impresionistas, cuyo estilo influyó en su fomación pictórica. Las casas modernas corresponden al impresionismo, que el pintor descubre cuando llega a París. Será… Yo, que no soy experto, sí les puedo decir que me quedé un buen rato admirando el cuadro de la derecha, Casas en Anvers. Desde luego, es obvio el “contraste”; se refleja incluso en la dirección de las gruesas pinceladas que crean los tejados.

20070828_VG_Cam.jpgDurante el mes de junio, Vincent se centra en un motivo que, aunque relacionado con el anterior, es diferente: los campos de trigo próximos a Auvers. Sus cuadros de ese momento recuerdan a los paisajistas holandeses del siglo XVII, aunque con un horizonte muy elevado que, al centrar la vista en el campo y en su forma de pintar, imprime un dinamismo muy especial al “mar” de espigas, sin personajes ni casas. Da cierta sensación de “infinitud”, de inmensidad. Campo de amapolas puede servir de ejemplo.

20070828_VG_2fb.jpgHacia el final de junio de 1890, el pintor empieza a utilizar un formato de lienzo de 50 x 100 cm. Trece pinturas nos dejó en ese formato: una panorámica de la vida campestre. La exposición recoge tres obras de este grupo: Paisaje al atardecer, El jardín de Daubigny y Dos figuras en el bosque. Me resultaron sencillamente impresionantes. Les dejo aquí una reproducción del último.

Las reproducciones que he puesto aquí son del Museo Thyssen-Bornemisza, y no pasan de ser un “reclamo” que solo sugiere lo que hay en el original. La exposición seguirá en el Thyssen hasta el 16 de septiembre. Si tienen oportunidad (y, evidentemente, les va la pintura y la pintura de Van Gogh), no se la pierdan.

perpetrado por Illaq @ 31/08/07 20:07
Esto es: Arte

1 Comentario en 'los últimos paisajes'

  1.  
    septiembre 15, 2007 | 12:51
     

    [...] En el haber del otro capítulo, hay que incluir la visita a la exposición que no hace mucho comenté aquí. No fue la única. Esta de aquí, que sigue abierta hasta el 7 de octubre también cayó. [...]

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