Hace unos días, El Mundo se hacía eco de la presentación oficial en tierra del ARJ21, un birreactor de línea “regional”, desarrollado por una subsidiaria de AVIC I Aviation Industries of China: AVIC I Commercial Aircraft Company con sede en Sangái, que es, en realidad, un consorcio de seis empresas e institutos de investigación aeronáutica, constituido en 2002: Instituto de Investigación de Aviones de Sangái, Instituto de Diseño de Aviones 602.º, Grupo Industrial de Aviones Chengdu, Compañía Industrial de Aviación de Sangái, Corporación de Aviones Senyang y Corporación Industrial de Aviones Xi’an.

Es posible que sorprenda la noticia, porque, por estos pagos, no suele hablarse de aviones chinos. Sin embargo, China tiene ya una tradición bastante larga en este campo. Durante muchos años, construyó, con licencia soviética, la mayor parte de los aviones de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación y, en el campo de la aviación civil, la Compañía Industrial de Aviación de Sangái, responsable del montaje final del ARJ21, construye desde hace años aviones comerciales Boeing, en concreto, los derivados del famoso Douglas DC-9 que, como el que nos ocupa, era un birreactor con los motores en cola.
En marzo de 2007, comenzó el montaje final del avión y está previsto que el primer vuelo del ARJ21 se realice en 2008, así como que, en 2009, obtenga la certificación de la administración china de aviación civil.
Ciertamente, recuerda mucho la línea del DC-9. No obstante, el ala supercrítica, con una flecha de 25º y aletas de punta de ala (winglets), para mejorar el rendimiento aerodinámico, es completamente nueva, diseñada por Antonov. El avión está diseñado como un aparato muy resistente, que soporte bien las exigentes y diversas condiciones chinas: rango muy amplio de temperaturas, condiciones climáticas y altitudes. Su potencia al despegue y su velocidad ascensional le permitirán operar sin dificultad en aeropuertos con un mínimo de instalaciones y pistas cortas.
El proyecto del ARJ21 recibió la aprobación del Consejo de Estado en 2002. La primera fase del programa se dirigió al desarrollo de la versión básica de pasajeros, de entre 70 y 80 asientos. Después, se abordará la versión ampliada de 90 a 100 asientos, versiones de autonomía estándar y de ampliada, con variantes de pasaje, carga y negocios.
La consola de vuelo con 5 pantallas de cristal líquido de alta resolución, de 10 x 8 pulgadas, de Rockwell Collins. Honeywell fabrica el sistema de control de vuelo fly-by-wire. La aviónica se basa en el sistema Rockwell Collins Pro Line 21. No se trata, por tanto, de “inventos” originales chinos, sino de equipos bien probados con resultados fiables.
En cuanto a la cabina de pasaje, de 18,426 m., puede configurarse para albergar entre 78 y 85 asientos, bastante amplios y con espacios también amplios. En primera clase, van dispuestos en filas de 4 asientos y, en turista, de 5.
El avión lleva 2 motores General Electric CF34-10A, montados en cola, y va equipado con un tren triciclo de doble rueda. Las carreras de despegue y aterrizaje son, respectivamente de 1.472 y 1.436 m. La velocidad de crucero será de mach 0,78 a una altitud de 10.668 m. El avión estándar tiene una autonomía de 2.225 km. y la versión de mayor autonomía alcanza los 3.704 km.












