Es sabido que el premio Pritzker es algo así como el “Nobel de la Arquitectura”. Está dotado con 100.000 $ y, en su edición de 2006, que se entregará el 30 de mayo en Estambul, ha recaído sobre este señor:
Paulo Archias Mendes da Rocha, que así se llama, es el segundo arquitecto brasileño galardonado (el primero fue Oscar Niemeyer, el arquitecto de Brasilia, que lo recibió en 1988) y el tercero iberoamericano (el primero fue Luis Barragán, mexicano, a quien le fue otorgado en 1980).
Mendes da Rocha nació el 28 de octubre de 1928 en Vitória (estado de Espírito Santo, Brasil). Estudió en la Faculdade de Arquitetura e Urbanismo de la Universidade Mackenzie de São Paulo, finalizando su carrera en 1954, en una de las primeras promociones. Su obra no es muy conocida fuera de Brasil. De hecho, Los Angeles Times, por ejemplo, titula así la noticia de la concesión del premio: “Una sorpresa Pritzker en São Paulo”.
Los expertos dicen que la arquitectura de Mendes da Rocha es un ejemplo característico de la “escuela paulista de arquitectura brasileña”, cuya cabeza principal fue João Batista Vilanova Artigas. En lo que se me alcanza, parece que la idea fundamental consiste en hacer una arquitectura que cuente con el espacio sobre el que se edifica y dé a los materiales una forma que ponga el espacio al servicio de los usuarios (corríjanme los especialistas si me equivoco).
Si se prentende esa síntesis de terreno, obra y personas, no basta con una apariencia de “limpieza”; los detalles han de estar minuciosamente estudiados, de manera que ni sobre ni falte nada, sin perder de vista que los espacios creados han de facilitar la vida a la gente. Los expertos relacionan la obra de Mendes con los trabajos de Mies van der Rohe, con el “estilo internacional” de Le Corbusier y con las obras de Rino Levi y Alvar Aalto.
En El País, Luis Fernández Galiano, arquitecto, señala que la obra de Mendes se caracteriza por las grandes espacios diáfanos, el modelado del hormigón y el interés por crear lugares públicos y simbólicos mediante formas horizontales, al tiempo que modela también el terreno para establecer una armonía entre éste y la obra.
He visto algunas fotos de las obras de Mendes da Rocha, no precisamente buenas (las fotos, claro). Lo que puede apreciarse de esas obras me ha gustado. A ojo de profano, me ocurre lo mismo que con las que conozco de los arquitectos citados: me resultan agradables por sus líneas, porque me dan la sensación de “que no me voy a perder en ellos”. ¿Es, quizá, producto de aquella síntesis lograda? Supongo que sí.
De las mejores fotografías que he podido encontrar, merece la pena destacar la de la Pinacoteca do Estado de São Paulo, un edificio del siglo XIX, que Mendes ha reformado. adecuándolo a las necesidades de un museo moderno. Aquí sólo puede apreciarse el exterior decimonónico.

Como muestra del tratamiento del espacio, coordinando la obra con su entorno, está el dosel de la plaza del Patriarca. Aunque aquí no se aprecie, Mendes ha tenido muy en cuenta en su diseño la iglesia que se ve al fondo y el panorama que queda detrás de la construcción (a la derecha de la fotografía). Es una lástima no disponer de una foto del conjunto.

De nuevo, en la foto no se aprecia, pero la estructura de la tienda Loja parece levitar sobre el suelo.

Paulo Mendes da Rocha recibió el premio Mies van der Rohe para América Latina en 2000. Entre sus proyectos actuales, se encuentra el del conjunto de pasarelas elevadas que unen los edificios de la Universidad de Vigo.
ACTUALIZACIÓN
Hoy, día 11, una persona ha tenido a bien enviarme este enlace a El Mundo que contiene una serie de ilustraciones sobre la obra de Paulo Mendes da Rocha. Es obvio que esas fotografías reflejan mucho mejor el carácter de la obra de este arquitecto que las insertadas por mí en este post. Así que, agradeciendo la secreta comunicación recibida, invito a pasearse por el enlace y a disfrutar de esas obras. Merece la pena…














[...] El pasado año, como señalaba aquí, fue otorgado a Paulo Mendes da Rocha. [...]