¿astronomía popular o fetichismo planetario?

Ayer fue un día de gran proyección mediática (perdón por la pedantería) de la astronomía y la astrofísica, aunque me temo que se debiera más a razones folclóricas y pintorescas que a un interés más o menos científico. Cierto que tras el caos que se lió en la vigésima sexta asamblea general de la IAU para ponerse de acuerdo en la definición de “planeta”, le llegó el KO técnico al bueno de Plutón (si bien imagino que al tal no le habrá importado demasiado).

El amigo Sean Carroll (al que ya mencionaba en otro post) comenta en Cosmic Variance que hoy irá a un programa que la NPR dedica a la divulgación científica a hablar sobre los recientes resultados de la investigación sobre la materia oscura, gracias a los datos obtenidos sobre el cúmulo Bala (Bullet Cluster o, en plan más formalito, 1E 0657-56), que es este de aquí:

1e0657_o.jpg 

Añade Sean que compartirá el programa con una revisión del estatus de Plutón (¿cómo no?), y hace una observación que, en mi opinión es de singular importancia. Dice que una ojeada rápida a Google News muestra que hay unas diez veces más artículos sobre Plutón que sobre la materia oscura y eso a pesar de que los datos del 1E 0657-56 nos han enseñado algo verdaderamente profundo sobre los constituyentes de nuestro universo y las fuerzas presentes en él, mientras que el asunto del “planeta” solo nos ha puesto en bandeja el voto de un comité acerca de una denominación.

En este sentido, yo soy más pesimista: creo que el voto, lo que se votaba y cómo se votara trae sin cuidado a la mayoría. Lo “importante” es que Plutón ha causado baja en la mágica lista planetaria y pasado a engrosar esa “clase baja astral” (no en vano ha pasado a ser “planeta enano”). Es como si la lista: “Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón” se hubiese quedado coja, y la verdad es que todavía recuerdo una enciclopedia de mi padre (es una lástima no tenerla a mano) en la que la lista planetaria no contemplaba al defenestrado.


He aquí los dos “modelos” (a la izquierda, el sistema plutonificado y a la derecha, el desplutonificado). ¿Tanta diferecia hay? En estos tiempos poblados por tan exuberante cantidad de escépticos y con tanta gente que aplaude la ciencia y afirma resueltamente que la cultura sin ciencia no es cultura, ¿tiene algún sentido esta exhibición impúdica de fetichismo, convenientemente abonada por unos medios de comunicación, en tantos aspectos ignorantes de lo que pueda significar la astrofísica?

Por supuesto, lo que digo nada tiene que ver con las abundantes muestras humorísticas de la cuestión. Lo que de verdad me asombra es el revuelo no ya humorístico, sino “serio” que se ha levantado en torno al asunto, frente a la ínfima importancia otorgada al descubrimiento de la realidad de la materia oscura, por ejemplo, y no ya por el “público”, sino por los mismos media de postín: esto era lo que publicaba El País. El Mundo también se hacía eco del asunto. En ambos casos, resulta obvio que escogieron las ilustraciones porque tienen que ver con “galaxias y esas cosas”. Me pregunto qué habrán entendido en ambas redacciones acerca del asunto. Que yo sepa, ABC ni se lo planteó. Para sorpresa mía y seguro que de mucha gente, Antena 3 TV, adelantada (como todos sabemos) de la información científica, tampoco hablaba de ello.

A estas alturas, quizá lo relevante sea que algunos media lo tomaran como noticia.

1 Comentario en '¿astronomía popular o fetichismo planetario?'

  1.  
    agosto 27, 2006 | 15:20
     

    [...] El otro día mencioné en Zooglea el comentario de Sean Carroll en Cosmic Variance acerca de la “fama mediática” del asunto Plutón frente a la poca importancia relativa que se ha dado al descubrimiento de la “materia oscura”, teorizada, prevista, discutida pero, hasta ahora, no demostrada; añadía que los datos arrojados por la observación del 1E 0657-56 nos han enseñado algo realmente importante sobre nuestro universo y las fuerzas que en él actúan.   Pero, ¿qué es lo recién descubierto? ¿Cómo se ha descubierto? ¿Por qué es importante? El mismo Sean publicó hace unos días este extenso post en Cosmic Variance, que, en mi opinión, es de antología. Aprovechando el “material” que muestra, voy a tratar de responder a las tres preguntitas, eso sí, en un post que va a ocupar lo suyo… Espero que el interés del mismo compense su longitud. Creo que no hace falta “explicar” que el universo que conocemos es dinámico y que se mantiene y evoluciona merced a la gravedad. Tampoco es nuevo que la teoría gravitatoria más aceptada hasta la fecha es la general de la relatividad de Einstein, que, curiosamente, es una “teoría absoluta”. Pues bien, resulta que la materia ordinaria (la que a todos nos “suena” con sus partículas elementales y demás parafernalia) no es ni de lejos suficiente para explicar la dinámica universal, razón por la cual surgió la teoría de la “materia oscura” y de la “energía oscura”: una mayor cantidad de materia-energía invisible sí permitiría explicar el comportamiento del universo. Así, la distribución energéticomaterial del universo sería: materia ordinaria sería alrededor del 5% del total universal; la materia oscura (concentrada en regiones densas) sería el 25%, y la energía oscura (distribuida por el espaciotiempo), el 70% restante. Naturalmente, había una posible explicación alternativa a la de las “oscuridades”: la dinámica newtoniana modificada, teoría que “explicaba” el problema de la rotación de las galaxias sin tener que echar mano de tanta materia oscura. Como siempre ocurre en la ciencia, la única manera de decidir acerca de la validez de una teoría es la prueba de la misma con resultado positivo. Es obvio que, en cosmología, no es posible la experimentación, por lo que, para probar las teorías es preciso emprender observaciones muy cuidadosas. Y así llegamos al gran acontecimiento, el importante paso consistente en el resultado obtenido en el cúmulo 1E 0657-56 (esta es la nota de prensa y este, un artículo del Chandra Chronicles). El citado cúmulo, conocido como Bullet Cluster (“cúmulo Bala”) está formado, en realidad, por dos cúmulos de galaxias que en época relativamente reciente (a escala cosmológica) se han cruzado, “atravesándose” mutuamente y es uno de los cúmulos más calientes que se conocen. La inmensa mayoría de la materia ordinaria (en torno al 90%) de un cúmulo no está en las galaxias mismas, sino en el gas intergaláctico que emite rayos X. Cuando ambos cúmulos se cruzaron, el gas caliente de cada uno chocó con el gas del otro, mientras que las galaxias y la materia oscura (que se supone que no interacciona con la ordinaria) se cruzaron sin más. Esta es una animación mpeg que muestra lo que parece que ocurrió. El “sueño” de los astrofísicos para demostrar la existencia de la materia oscura era conseguir “borrar del mapa” la materia ordinaria, con el fin de observar el comportamiento de la materia oscura: los fenómenos gravitatorios que produjera, por ejemplo, el efecto de lente gravitatoria. Pues bien, ese es el “regalo” que la misma naturaleza les ha hecho a los astrofísicos (y perdón por el antropomorfismo). [...]

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