Leonardo, pero otro…

Si uno fuese amigo de las “artes y ciencias más o menos ocultas”, debería preguntarse si lo del nombre tiene algo que ver… En efecto, el personaje que presento hoy era un tal Leonardo y tuvo la humorada de nacer en Santa Cruz de Iguña (Molledo, Cantabria) el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, de 1852. En realidad, su familia vivía en Bilbao, trasladándose a Madrid, por motivos profesionales de su padre, en 1870. Así, a sus 18 años, ingresa en la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, de la que hoy es continuadora la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid. Interrumpe sus estudios en 1873 para ir como voluntario a defender Bilbao, sitiada por las tropas carlistas en la Tercera Guerra Carlista. Termina la carrera en 1876. En adelante y tras un breve paréntesis de trabajo en la compañía de ferrocarrles en la que trabajaba su padre, se dedicaría a toda clase de activiades en el contexto de la ingeniería.

En 1887, construye en su casa su primer transbordador, que salva un desnivel de unos 40 metros, con 200 metros de longitud, de tracción animal (una pareja de vacas) y, como barquilla, una silla. En este transbordador se basó para solicitar su primera patente: un funicular aéreo de varios cables, con el que lograba un coeficiente de seguridad apto para el transporte de personas y no solo de cosas. Más adelante, construiría transbordador del río León, más grande y con motor, aunque siguió utilizándose para transportar materiales y no personas. En 1890, presentaría su transbordador en Suiza, pero no se interesan por él e incluso suscita algunos comentarios irónicos de la prensa.

quevedo.jpg En 1893, presenta en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales  su Memoria sobre las máquinas algébraicas, publicada en 1985, año en que presenta en un congreso celebrado en Burdeos la Memoire sur les machines algébraiques y, ya en 1900, ante la Académie des Sciences de París, la Memoire Machines à calculer. En esas memorias, estudia las analogías matemáticas y físicas que sirven de fundamento al cálculo analógico y el modo de establecer mecánicamente los algoritmos para el cálculo. Pero no se detuvo en el terreno de la teoría: construyó muchas calculadoras mecánicas.  A efectos de demostración, construyó una máquina para resolver una ecuación de segundo grado con coeficientes complejos, y un integrador. La máquina se conserva en el museo de la ETSICCP de la Universidad Politécnica de Madrid.

En 1902, proyectó un dirigible, dando solución al problema de la suspensión de la barquilla, introduciendo una estructura interior de cables flexibles que dotaban de rigidez al dirigible, merced a la presión interior.

En 1903, de nuevo en la Adacémie des Sciences de París, presentó su telekino en la Academia de Ciencias de París, acompañado de una memoria y haciendo una demostración experimental. A la izquierda, puede verse la portada de la revista en la que presenta la descripción del aparato. El artículo puede leerse aquí.En ese mismo año, obtuvo la patente en Francia, España, Gran Bretaña y Estados Unidos. El telekino fue el primer aparato de mando por radio del mundo.

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En 1905, con la ayuda de Alfredo Kindelán, nuestro personaje dirige la construcción del primer dirigible español en el Servicio de Aerostación Militar del Ejército, en Guadalajara. El dirigible, el España, realiza numerosos vuelos de prueba. A partir de aquí, comenzaría su colaboración con Astra, una empresa francesa que le compró la patente para explotar el invento en todo el mundo salvo en España.

En 1906, en el puerto de Bilbao, en presencia del Rey y ante una gran multitud, consigue radiocontrolar un bote desde la orilla; posteriormente, trataría de aplicar el telekino al control de proyectiles y torpedos, pero tuvo que abandonar el proyecto por falta de financiación.

En 1907, Leonardo construye el primer transbordador apto para el transporte público de personas en el Monte Ulía en San Sebastián. El diseño era muy robusto y el sistema podía resistir sin problemas la rotura de un cable.

En 1911, comienza la fabricación de los dirigibles Astra-Torres, algunos de cuyos ejemplares fueron adquiridos por los ejércitos francés e inglés, que los utilizaron durante la I Guerra Mundial, en tareas de protección y vigilancia navales.

800px_Niagara_Falls_Whirlpool_Aero_Car.jpgEn 1916, fue inaugurado el Spanish Aerocar, en el lado canadiense de las cataratas del Niágara, que todavía presta servicio. Aunque, desde el punto de vista científico no sea su logro más interesante, no cabe duda de que es el que más fama la ha dado a este nuestro Leonardo. Es un funicular aéreo de 580 metros de longitud.

En 1918, nuestro hombre diseñó, en colaboración con el ingeniero Emilio Herrera Linares, un dirigible transatlántico, del que llegaron a obtener la patente, aunque, por problemas de financiación, no llegó a materializarse.

En los últimos años de su vida, el ingeniero e inventor se interesó por las máquinas de enseñanza. Así, obtuvo las patentes de máquinas de escribir, paginación marginal de manuales, puntero proyectable y proyector didáctico.

Es fácil de entender que, en un espacio tan reducido, no puede hacerse siquiera una semblanza de un ingeniero, investigador e intelectual de la talla de nuestro hombre. La página de la Wikipedia está bastante bien y en esta, de la Revista de Obras públicas, pueden consultarse 18 artículos suyos.

Leonardo Torres Quevedo murió en Madrid el 18 de diciembre de 1936, hace 70 años.

2 Comentarios en 'Leonardo, pero otro…'

  1.  
    diciembre 19, 2006 | 00:08
     

    Uno de los inventos por lo que sea, posiblemente, más conocido fue su “jugador ajedrecista”. Máquina del tamaño de una mesa camilla que era capaz de dar mate de torre y rey contra rey.

    Considerada la primera máquina electromecánica que juega al ajedrez. (no el turco no vale). Jugaba algorítmicamente, es decir que era capaz de evaluar la posición y determinar cual sería su próximo movimiento.

    Hay dos versiones una de 1912 que tenía un brazo que movía las piezas y otra de 1920 que deslizaba las piezas por el tablero con imanes por debajo del mismo. (obviamente este dato no me lo sabía de memoria lo he tomado del: museo de computadoras de ajedrez)

  2.  
    Illaq
    diciembre 19, 2006 | 10:46
     

    Muy cierto y, entre la documentación que manejé estaba el autómata en cuestión, con la célebre foto con Norbert Wiener que recoge la Wikipedia.
    Tampoco mencioné el interés de Torres Quevedo por el esperanto (http://personal.telefonica.terra.es/web/tdb/torresquevedo.htm) que, aunque en la práctica no signifique mucho porque el inglés cumple la función pensada por el ingeniero, sí muestra su interés por una lengua franca de comunicación científica y técnica.
    En todo caso, gracias por el comentario.

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