el detector de mentiras

No veo mucho la tele y menos a las horas de “las mentiras”, pero un post de Boulesis me recuerda el asunto.

Tanto Antena 3 (En antena) como Tele5 (A tu lado) están cosechando audiencias gracias a un aparato del que dicen que sirve para saber cuándo miente una persona. De paso, los peritos de ambas cadenas andan a la greña a causa de un presunto intrusismo en el uso de semejante invento… Por parte de Antena 3, está José A. Fernández de Landa, que se erige en el único oficiante autorizado y, con él, la European Polygraph Association (EPA) que, aunque pos su nombre no lo parezca, es una asociación española, constituida en Madrid el 10 de abril de 2006. Por parte de Tele 5, Amável Sanches, de B.E.A.R. Forensics (página que hoy aparece, por cierto, temporarily unavailable). Ellos se pelean entre sí, pero ambos concuerdan en que el aparatito es la mar de válido y fiable para descubrir a los mentirosos… Quizá en otro momento hablemos de tan ilustres personas y sus ilustres instituciones…

pol__grafo_ay192a.jpgAhora bien, ¿qué es un polígrafo? Para empezar, aunque haya enlazado la palabra con el artículo de Wikipedia en español, hay que decir que esa entrada es más bien floja, pero no he visto en castellano ninguna descripción medianamente aceptable. El aparato en cuestión reúne varios instrumentos diferentes, cada uno de los cuales recoge un tipo de datos del sujeto cuya regulación corresponde al sistema nervioso autónomo. Básicamente son un esfigmomanómetro para medir la tasa cardíaca y la presión sanguínea; un neumógrafo, que consiste en una especie de cinturón torácico que registra la diferencia de volumen del tórax en inspiración y en espiración, y un galvanómetro para medir la conductividad de la piel.

Pol__grafo_anal__gico.gif
Pol__grafo_digital.JPG Evidentemente, a estos sensores y a los correspondientes procesadores pueden añadírsele todos los que queramos (y nos quepan en el espacio del que se disponga). Así, la electrónica y la informática han permitido integrar otros sensores. De hecho, hoy día coexisten los polígrafos analógicos (arriba, a la izquierda) con los digitales (arriba a la derecha). Evidentemente, cada uno de estos instrumentos es válido y fiable para medir lo que tiene que medir. Sin embargo, la validez de las pruebas poligráficas para “detectar mentiras” son algo muy diferente.

polygraph.jpgEe obvio que el organismo reacciona ante los estímulos externos y, en efecto, es posible detectar variaciones de la respiración, el ritmo cardíaco o la resistencia eléctrica de la piel en las interacciones con otras personas o ante acontecimientos que se produzcan en el medio y, por supuesto, cuando el sujeto engaña, sabiendo que miente, reacciona ante el estímulo externo (su interlocutor), y mucho más en una situación tan peculiar como la de la prueba poligráfica (a la izquierda); pero también se modifican las variables correspondientes cuando se siente miedo, incomodidad, etcétera. De hecho, no hay pruebas de que exista un patrón único de reacciones fisiológicas que acompañen la mentira. Una persona sincera puede estar nerviosa al responder diciendo la verdad y una persona insincera puede no estar en absoluto ansiosa.

Es cierto que, como señala la American Psychological Association, hay algunos estudios bien hechos que validan la capacidad de los procedimientos poligráficos para detectar el engaño, como los realizados por Leonard Saxe, psicólogo judío estadounidense, y Gershon Ben-Shahar, psicólogo israelí (como podrá comprobar quien pinche el enlace: está en hebreo), pero ellos mismos dicen que, “en realidad, puede que sea imposible llevar a cabo un estudio adecuado de la validez”. En situaciones reales, es muy difícil saber cuál es la verdad. De hecho, las pruebas poligráficas pueden parecer precisas porque los sujetos crean que la prueba funciona y que su mentira pueden ser detectada, por lo que quizá digan la verdad o se sientan muy ansiosos cuando les pregunten. En tal caso, habría que hablar de un “detector de miedos”, más que de mentiras.

En fin, no se puede negar que el nivel de “aciertos” del polígrafo es superior al del azar, pero sus tasas de error son significativas, tanto en el caso de falsos positvos (señalar erróneamente como mentirosos a inocentes) como en el de falsos negativos (no detectar a los mentirosos de verdad). Es más, las pruebas indican que hay diversos factores ajenos al aparato, correspondientes al examinador, al examinado y a la situación que influyen en la validez de la prueba y las pruebas indican que las estrategias de contramedidas pueden ser eficaces para engañar al polígrafo: movimientos físicos sencillos, intervenciones psicológicas (manipular las creencias del sujeto sobre el test, etc.) y el uso de fármacos que alteren los patrones de activación. Todo ello nos lleva a considerar que la utilidad real del polígrafo en cuanto “detector de mentiras” es más bien limitada. A este respecto, son interesantes esta página de Miguel Gallardo, este post de La Cosa Húmeda y, por supuesto, la de Antipolygraph.

perpetrado por Illaq @ 24/01/07 11:50
Esto es: Ciencia

4 Comentarios en 'el detector de mentiras'

  1.  
    enero 24, 2007 | 21:38
     

    ¡Buen post! Y gracias por el enlace :-)

  2.  
    Illaq
    enero 25, 2007 | 11:55
     

    Algernon, el enlace era “obligado”. Y gracias por el elogio…

  3.  
    febrero 7, 2007 | 18:13
     

    [...] ¿Recuerdan lo que decíamos sobre el polígrafo, el mal llamado “detector de mentiras”? Pues bien, ya está en el mercado la competencia, una competencia muy “moderna”: la formación de imágenes por resonancia magnética funcional. Una empresa se está dedicando ya a vender el nuevo sistema: No Lie MRI, Inc. Ya su mismo nombre lo dice todo: “no mentira IRM”… Su único centro de pruebas (por ahora) está en Tarzana (California, EE.UU.). Hay también otra empresa que todavía no comercializa sus servicios y asegura que, cuando lo haga, será muy selectiva: Cephos Corp., cuya sede está en Pepperell (Massachusetts, EE.UU.). No Lie se anuncia diciendo que la tecnología de la resonancia magnética funcional es segura y sirve para detectar las mentiras. Llega a afirmar que cumple su cometido con un 90% de probabilidades de acertar y que, cuando avance más, llegará al 99. Bien, aunque la pregunta resulte un tanto paradójica, ¿es verdad que la IRMf sirve para detectar mentiras? De esto trata un artículo de Emily Singer, publicado en Technology Review con el título: Imaging Deception in the Brain. Can brain imaging truly detect lies? (“Creación de la imagen del engaño en el cerebro. ¿Las imágenes cerebrales pueden detectar las mentiras?”). [...]

  4.  
    mayo 13, 2007 | 13:08
     

    [...] La tercera prueba validada es el “test b”, cuya finalidad consiste también en descubrir el fingimiento. Esta prueba exige reconocer información aprendida de antemano. Para su utilización, piensan incluir estas pruebas neuropsicológicas dentro de una batería más amplia cuya aplicación durará unas tres horas. Se valorarán así otros aspectos cognitivos del paciente y podrán “disimularse” en el conjunto, obteniendo de ese modo la información deseada. Ahora bien, ¿qué pinta en todo esto el polígrafo (¿recuerdan?)? Hasta la nota de la Universidad de Granada se hace eco del uso del mismo, sin duda por su “tirón mediático”. En realidad, parece que la Dra. Vilar utilizó este aparato para seleccionar a los 80 alumnos de Psicología que formaron el “grupo de análogos”, que sirvió de control: como ningún simulador se reconocería como tal, los investigadores pidieron a los “análogos” que simularan tener trastornos para comprobar la validez de la prueba. La misma autora del estudio señala que, “aunque el polígrafo por sí sólo no tiene rigor científico, sí podría ser un instrumento eficaz si se emplea junto a otras herramientas, como alguna de las pruebas que hemos validado”. [...]

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