En Menéame he encontrado una curiosa ilusión óptica conocida como lilac chaser o también el efecto Pacman. Lo que hay que hacer es mirar fijamente la cruz central.
Si lo has hecho bien, pasado un tiempo desaparecen los puntos de color lila y lo único que se ve es un punto verde (que parece que se come los de color lila) girando alrededor de la cruz. Según la Wikipedia, esta ilusión se basa en tres fenómenos bien conocidos del funcionamiento de la visión:
- El movimiento aparente, que se produce cuando vemos una secuencia de imágenes estáticas con pequeñas variaciones entre sí. El resultado es la ilusión de movimiento y lo experimentamos a diario cuando nos ponemos delante de una pantalla de ordenador, televisión o cine.
- El efecto afterimage hace que veamos un punto verde donde hay uno morado. Al fijar la vista en un punto fijo y no mover el ojo, los bastones y los conos (que al excitarse envían información al cerebro sobre lo que estamos viendo) de una zona determinada se cansan y cuando desaparece el estímulo (el punto lila) interpretan incorrectamente el color gris del fondo como un punto verde. Esto no ocurre normalmente porque rara vez fijamos la vista en un punto fijo durante mucho tiempo, sino que movemos los ojos continuamente, evitando que los bastones y los conos se cansen del mismo estímulo. Tienes varios ejemplos de afterimage aquí.
- El efecto de atenuación de Troxler, que hace que los puntos fijos de color lila vayan desapareciendo. Al fijar la vista en un punto durante algún tiempo, los objetos fijos que se encuentran en la visión periférica tienden a atenuarse e incluso a desaparecer si pueden confundirse con el fondo. Esto hace que dejemos de ver los puntos de color lila y que sólo detectemos la desaparición de un punto como la aparición de un punto verde, ya que en realidad el punto está ahí, cansando a nuestros conos y bastones.
En esta dirección podemos experimentar con distintas velocidades y colores, lo que nos permite ajustar el efecto a nuestras capacidades o incluso detectar los umbrales a partir de los cuales nuestro ojo no se deja engañar.













