la z del PZOE

20071106_ZP.jpgCreo que, a estas horas, ya será de sobra conocida la campaña publicitaria con Z de Zapatero del Partido Socialista Obrero Español para convencernos de las bondades del mismo y de su máximo dirigente, el señor Rodríguez, a la sazón Presidente del Gobierno Español. La campaña en cuestión aprovecha un marcado defecto de dicción del señor Rodríguez, consistente en la pronunciación de la “d” final de ciertas palabras como /θ/ (el sonido de la “z” no seseante), y digo “marcado” porque, por ejemplo, yo nací en Madrid, no en Madriz. El Sr. Rodríguez podía dignarse aprender a pronunciar correctamente el nombre de mi pueblo, ya que lo lo hace del suyo (Valladoliz), ¡hombre ya!

Como es habitual, la campaña obvia el primer apellido del Presidente, dado que “suena”, singulariza a la persona mucho más “Zapatero” que “Rodríguez”. 

Vista la campaña en cuestión, sin duda los creativos han hecho un buen trabajo, haciendo del defecto virtud, y seguro que la misma dará sus frutos en este mundo marcado por imágenes de marca.

20071106_JLC.jpgNo obstante, no tengo más remedio que dar la razón, en este caso, al académico Cebrián (D. Juan Luis), cuando le ha dicho a la cara al Presidente:

Señor presidente del Gobierno, dicho sea con todo el respeto y desde la leal amistad que le profeso, ruego explique a sus asesores que no hace falta asesinar la ortografía para ganar unas elecciones. Dejen, pues, de amedrentarnos con las zetas y no confundan lexicográficamente al personal, ya bastante absorto ante el aluvión de nuevas palabras de bárbaro origen que inundan los medios de comunicación.

La respuesta del Sr. Rodríguez, dicho sea no con todos los respetos, sino con el que merece cualquier persona, se me antoja una solemne estupidez, si es como la he leído:

Amigo Juan Luis Cebrián, ya que has hecho referencia a esa campaña de la zeta, te diré que es una opción preferente y que siempre preferiré jugar con las palabras a golpear con ellas.

Y digo esto porque, ¿de qué opción se trata?, ¿acaso la opción de aprovechar la “z” de la mala dicción del Sr. Rodríguez?

En mi opinión, puede que sea muy “publicitaria” (aunque poco creativa), pero sí da pie a la vigencia de una incorrección.

Y, me pregunto, ¿a qué viene la alusión al “juego” y a los “golpes”, en ese contexto? ¿Acaso el señor Presidente acusa el “golpe” de que le señalen un mal uso público de la lengua o se refiere a otros aspectos de sus relaciones con el señor Cebrián?

En todo caso, como acertadamente señala El periódico de Catalunya, si el Sr. Rodríguez hubiese tenido más “reflejos” y -añado yo- un pelín más de conocimientos del español, habría aprovechado otra metedura de pata gramatical del Sr. Cebrián (recuerdo un orballo, en vez de orvallo aparecido en El país hace años), impropia de todo un académico. Al parecer, en su conferencia, dijo que deben tener razón (o sea: “tienen que tener razón”) quienes afirman que la palabra blog entró en España a través de Francia, en vez de deben de tener razón (“puede que tengan razón”).

3 Comentarios en 'la z del PZOE'

  1.  
    noviembre 6, 2007 | 11:09
     

    Personalmente, creo que el señor Cebrián actuó ayer como talibán del lenguaje, aunque supongo siendo académico no le queda otra. Lo de la Z de la campaña publicitaria hay que entenderlo en su contexto y no creo que nadie vaya a pronunciar ahora Madriz donde decía Madrid (o Madrí, o Maddrid, que hay de todo).

    Y es que estos talibanes del lenguaje están tan inmersos en su mundo de palabras ortográficamente perfectas y sus frases con sintaxis impecable, que se olvidan que el fin último de la palabra es la comunicación. Y si cambiando unas cuantas des por zetas con cierta intencionalidad se transmite el mensaje que se pretendía, pues veo que hay poco que reprochar, sea o no una patada a la ortografía. Pero claro, el señor Cebrían opinará que con las cosas de comer no se juega. Comprensible.

    En fin, para compensar tanto talibanismo, aquí quedan unas famosas palabras de un tal Gabriel García Márquez, que no es sospechoso de escribir mal precisamente:

    Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

  2.  
    Illaq
    noviembre 6, 2007 | 12:57
     

    Es probable que, a tenor del comentario, tenga que considerarme talibán del lenguaje, aunque no me considere precisamente un defensor a ultranza y caiga quien caiga de la ortodoxia del mismo, entre otras, por razones de oficio. Sí tengo que reconocer que me gustan las lenguas y que algo sé de ellas y, perdón por el atrevimiento, que, si se analiza en sus justos términos, no lo es tanto, con el mismo título que pueda esgrimir a este respecto García Márquez: el de usuario del español.
    Dicho esto, me da la sensación de que la intervención de Cebrián, más que de “defensa a ultranza” de la corrección lingüística (por lo que comento de él, tampoco creo que sea precisamente un “buen” defensor de la pureza del lenguaje), estaba lanzando “otro” mensaje, que quizá tenga que ver con el pulso más o menos sordo entre la actual cúpula del PSOE y PRISA.
    Como indico en el post, en el terreno publicitario, me parece que la campaña va a conseguir su objetivo: vender el artículo. No obstante, sí estoy de acuerdo con la conveniencia de adecuar los mensajes de los actores políticos a la corrección lingüística, que no está reñida con ningún tipo de ideología.
    En cuanto a García Márquez (también podría citarse con pleno derecho y en el mismo sentido a Zenobia Camprubí, la compañera de Juan Ramón Jiménez), el hecho de que sea un soberbio escritor y un comunicador verdaderamente bueno, no le da, per se, autoridad para hablar de lingüística. Un error que circula con frecuencia, pero no por eso deja de ser error, es relacionar de forma biunívoca el lenguaje con la comunicación. De hecho, el lenguaje sirve para muchas más cosas, entre otras para idear, para pensar, para crear (García Márquez, por cierto, es menos atrevido que Zenobia en el terreno de la creación literaria) y, en cuanto a su organización interna, aunque lo parezca, no es caprichosa y obedece, entre otras cosas, a algo que obvia olímpicamente García Márquez, que es la historia del mismo lenguaje, que, como todas las historias, no es maestra de nada, pero sí un buen indicador de por qué es el lenguaje como es.

  3.  
    noviembre 6, 2007 | 13:58
     

    Pero si en el fondo lo que hacen los talibanes del lenguaje con su misión sagrada es encomiable. El problema viene cuando criticando el mensaje a nivel ortográfico (o sintáctico o lo que sea) pretenden invalidar el mensaje completo. Y menos comprensible me parece cuando se trata de un mensaje publicitario en que podemos entender que, hasta ciertos límites, todo vale.

    Por ejemplo, el comentario del señor Cebrián me parece una fantochada ya diga “deber tener razón” o “deber de tener razón” (y no digamos ya del orballo por el orvallo, que ni siquiera sabía lo que era). Ya puede usar todas las esdrújulas que quiera, que me seguirá pareciendo un intento de llamar la atención dándole un “toque” al presi. Que manda huevos la cosa, como dijo el otro…

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