

Creo que casi todo el mundo acepta que cada uno puede hacer lo que le dé la gana con sus dineros… En consecuencia, como nunca me he creído el eufemismo ese del “dinero público” (que no existe), comprendo que el baranda de turno, a la sazón el señor Rodríguez, haga de su capa un sayo y haga ese anuncio de que, si su partido gana las elecciones, devolverá a cada contribuyente 400 €… Hay precedentes: su antecesor en la barandaduría nos metió en Irak por su cuenta y riesgo, también con el dinero del estado (insisto: no público).
Según mi admirada Vicepresidenta Primera del Gobierno, la medida “no puede ser más progresiva” (véase aquí) y, quizá por eso, solo se tomará en el primer consejo de ministros posterior a las elecciones…
Pero la cosa no para ahí… Ahora nos enteramos de que la medida en cuestión sólo afectaría a los ciudadanos en versión de Hacienda…
Y digo yo: si el superávit de las cuentas del estado es tan grande, ¿por qué no dedicarlo a mejorar el profundidad el sistema educativo, por ejemplo? ¿O por qué no transferir algo a la caja de la Seguridad Social, por otro ejemplo? Claro que la compra de votos siempre será más rentable a efectos de seguir sirviendo (o sirviéndose) a (o de) la sociedad…
En fin, habrá que pensarlo… Después de todo, yo soy “autónomo”…














