Todo un símbolo de la aviación comercial europea: Air France-KLM, el grupo resultado de la fusión de las antiguas aerolíneas de bandera de Francia y Holanda.
Con el barril de petróleo Brent a 146,69 $ y no tratándose de una compañía española, parece que los directivos de este gigante sí creen que se encuentran metidos en una crisis de coco y huevo y hasta las cachas. Es obvio que los costes se disparan. Como decía ayer Christian Boireau, director general comercial de Air France, a Le Monde, aunque se cobran suplementos a los pasajeros por el alza del combustible, “los suplementos que se aplican en la actualidad corresponden a un barril a 120 dólares, cuando ahora supera los 145 dólares”…
Así que se están pensando muy seriamente aterrizar de la mano de Veolia Transport… Aunque la empresa en cuestión no sea muy conocida por el público en general, Veolia es un grupo empresarial más bien gigantesco que, entre otras cosas, es la primera operadora privada de transporte público de Europa.
Como está previsto que en 2010 se liberalice el transporte ferroviario, Air France ha pensado que la diversificación le viene de perillas y, como comenta el citado Le Monde, el interés de la compañía aérea es claro: Europa es un continente muy adecuado para la alta velocidad ferroviaria, con trayectos que pueden recorrerse con facilidad en dos o tres horas, lo que implica que, en estas distancias, el tren sea más atractivo que el avión. Véase, si no, lo que está ocurriendo ya en los trayectos españoles Madrid-Sevilla y Madrid-Barcelona. Al circular trenes de alta velocidad de Air France, mataría dos pájaros de un tiro: robar mercado a la SNCF y alimentar su intercambiador de transporte de Roissy-Charles de Gaulle.
Así que no nos extrañemos si en un par de años nos encontramos circulando unos trenes así:

pero con una inscripción así:
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Y una vez que el gigante da el paso, ¿sería acaso extraño ver otras operaciones similares en otros lugares?













