el niño con el pijama de rayas

Acabo de leerlo y sí, me ha parecido original, muy original. Su lectura me era “obligada” porque vi la película y “necesitaba” comparar el relato fílmico con el literario original. Bien es verdad que el autor encarecía que se leyese la novela sin conocer el final, pero me parece (a mí, recalco) que esa observación tiene más que ver con el marketing que con otra cosa… Como este post no va de cine, me centraré en la obra literaria, aunque, como es lógico, en este caso, los personajes tenían ya rostro, talante, personalidad, humanidad (y su falta) antes de empezar a leer…

Comprendo que el libro resulte atractivo, porque no es habitual tratar los temas de los campos de concentración nazis (en concreto, Auschwitz, Auschwitz-Birkenau y Auschwitz-Monowitz, según sus denominaciones alemanas), el Holocausto o las Waffen-SS desde el punto de vista de un niño alemán que no entiende nada de lo que ocurre.

Pero lo que me parece su máximo atractivo, es también su mayor debilidad, por su inverosimilitud de partida: es difícil que un hijo de 9 años de un oficial de las Waffen-SS no tuviese conciencia siquiera de la “gloriosa organización” a la que pertenecía su padre, y nuestro protagonista no solo ignora lo que ocurre al lado de su casa (cosa que podría justificarse) sino la misma situación de guerra o el odio racial germano a los judíos (cuando era oficial, público y notorio). Es bien sabido el cuidado que la propaganda nazi puso en enardecer a los pequeños y a los adolescentes y hacía falta que un niño estuviese en una auténtica burbuja para no participar de aquello.

Por otra parte, a los adultos nos resulta muy difícil meternos en la piel de un niño. Por eso, aunque el autor lo intente concienzudamente, el “niño” (o “los niños”) que aparece en la novela es, más bien, la imagen de un niño que piensa como un adulto cree que piensa un niño… y quizá no sea lo mismo.

Por lo demás, la estructura de la novela me parece simple, con un final, eso sí, dramático, conmovedor y ejemplarizante, aunque, a mi modo de ver, muy previsible.

Con todo, me admira mucho que el ejemplar que he leído corresponda a la vigésima segunda edición y que la obra figure con el número 1 de los libros de ficción más vendidos en La Casa del Libro y con el 3 absoluto en la FNAC. Me admira que, en Irlanda, estuviese un año entero como número 1 en ventas, que haya sido traducida a 34 idiomas, que se haya vendido como rosquillas (más de 3 millones de ejemplares en todo el mundo), que haya ganado un Irish Book Award y que haya sido nominada o finalista en otros premios literarios. Sinceramente, creo que no es para tanto (en la nota de los Irish Book Awards, se dice literalmente que, “como el Diario de Ana Frank, está destinado a perdurar”…). Se trata, a mi modo de ver, de un libro entretenido, que se lee muy rápidamente, que tiene un enfoque original y con moraleja didáctica: “Todo esto, por supuesto, pasó hace mucho, mucho tiempo, y nunca podría volver a pasar nada parecido. Hoy en día no”.

En cuanto a la traducción, de Gemma Rovira Ortega, tengo que decir que me ha parecido bastante buena, prueba de que en España sí hay buenas traductoras y traductores… Podían tomar nota algunos emporios editoriales…

En cuanto al autor, John Boyne, nació el 30 de abril de 1971 en Dublín. Estudió en el Trinity College Dublin y Escritura Creativa en la University of East Anglia (Norwich, Inglaterra). Ha escrito 6 novelas: The Thief of Time (2000), The Congress of Rough Riders (2001), Crippen (2004), The Boy in the Striped Pyjamas (2006) (la que nos ocupa), Next of Kin (2006) y Mutiny On The Bounty (2008) (traducida como Motín en la Bounty, publicada por Salamandra en 2008), y una novela corta: The Second Child (2008). En 2009, se publicará la novela: The House of Special Purpose y la novela corta: The Dare.

El niño con el pijama de rayas. John Boyne. (Trad. cast.: Gemma Rovira Ortega). Barcelona: Ediciones Salamandra, 2008 (22.ª ed.). ISBN: 9788498380798.

2 Comentarios en 'el niño con el pijama de rayas'

  1.  
    noviembre 26, 2008 | 12:23
     

    Coincido contigo en lo previsible del final, y desde prácticamente el comienzo del libro. Y también en asignarle a veces demasiado conocimiento (al niño) y otras veces tan poco.

    Pese a los fallos, boom mediático. Como el reaggeton.

  2.  
    noviembre 26, 2008 | 13:00
     

    Vi la película y me quedé bastante impactada, aunque le encontré los mismos fallos que tú le has encontrado al libro: imposible que un crío en esa situación no sepa lo que se cuece en su entorno, amén de que a veces da la impresión de que es la imagen de lo que un adulto cree que piensa un niño. Aún así, una excelente película, tengo el libro apuntado para leerlo en cuanto pueda :)

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