¿Por qué hay que tomar la calle el 19J? (IV)

Porque la corrupción y la incompetencia no pueden estar en el poder.

Ni todos los políticos son corruptos, ni todos los manifestantes son violentos. La diferencia radica en que los que nos manifestamos de forma pacífica vamos a señalar y a expulsar a los violentos, mientras que en la clase política es muy habitual que los miembros corruptos sean protegidos y defendidos. No sólo no son apartados de la política, sino que siguen apareciendo en las listas electorales, mantienen su poder e incluso se pavonean de sus acciones. Hay países en los que por el más pequeño desliz un político renuncia a su cargo, pero en España no dimite nadie. Pero no es que no dimitan por equivocarse, es que tampoco lo hacen por mentir para encubrir las equivocaciones y ni siquiera cuando son descubiertos. Se programa otro Barça-Madrid y aquí no ha pasado nada.

Es cierto (y en parte inexplicable) que muchos de estos corruptos son elegidos de nuevo cuando se presentan las elecciones. Pero si alguien se atreve a decir que el plebiscito legitima de alguna manera sus comportamientos, tendremos que acordarnos de los tiempos en que Herri Batasuna cosechaba una buena cantidad de votos en el País Vasco a la vez que defendía a los asesinos de las pistolas y las bombas trampa. ¿Legitimaba eso su discurso fascista? Pues no. Pues en el caso de los corruptos (salvando las distancias), tampoco. Y lo peor es aguantar la sonrisa chulesca del corrupto reelegido de turno, demostrando que él sí sabe de verdad en qué consiste la política y que no tiene nada que ver con “eso” que predican los perroflautas de la Puerta del Sol.

En la mayoría de los casos, se trata de tipos que no saben hacer la O con un canuto, verdaderos fantoches cuya principal habilidad es chuparle la polla al que tiene por arriba y hacérsela chupar por los que están por debajo. Y, por supuesto, han desarrollado una capacidad especial para sacar tajada de todo lo que se mueva alrededor. Se trata de individuos despreciables que deben ser expulsados de la política en cuanto haya fundamentos para encausarlos y que deberían quedar marcados de por vida para ejercer cargo público. No podemos tolerar que los que han metido mano en la caja, nuestra caja, o los que se han aprovechado de una posición en la que los ciudadanos les hemos puesto tengan segundas oportunidades. Los políticos están bien pagados, deben estarlo, por lo que no está justificado que se enriquezcan en sus puestos, salvo por pura codicia.

Otro apartado es la incompetencia y la mala gestión por parte de los políticos. Si un médico comete una negligencia, tendrá que responder económicamente e incluso penalmente si la cosa es grave. Si se demuestra que un arquitecto es responsable por acción u omisión de la caída de un edificio, también tendrá que enfrentarse a su responsabilidad. Si yo hago algo en mi empresa que le haga perder mucho dinero, no sólo me van a despedir sino que puede que incluso me quieran llevar a juicio. ¿Qué pasa con la clase política? ¿Es que sus negligencias salen gratis? Parece que en el peor de los casos, se arriesgan a no repetir en el puesto, pero que nadie venga a pedir responsabilidades que aquí todos teníamos buenas intenciones.

Obras faraónicas que agujerean los presupuestos, inversiones en equipamientos que se desmontan antes de ni siquiera haber amortizado el gasto, decisiones que hunden al país en una crisis laboral, torpezas que cuestan vidas,… todo sale gratis. Con mucha suerte, una disculpa, un mea culpa por lo bajini y aquí no dimite nadie. Y cuando te echemos a patadas, no se te olvide llevarte tu pensión vitalicia.

Pues no. Hay que investigar las incompetencias, las malas gestiones, por acción u omisión. Y si se detectan acciones constitutivas de delito, pues a pagar la factura. Y si en la factura dice que toca una temporada en Alcalá Meco, adelante, que por allí ya pasaron Ruiz Mateos o Mario Conde y los funcionarios no se van a asustar de nada. No digo que haya que quemar en la hoguera a todos los políticos que metan la pata, sino que si se demuestra que no son competentes se les aparte del poder y se les inhabilite para ejercerlo. Y si son delincuentes, que paguen.

¿Debe tener más privilegios en sus responsabilidades un político que un médico, un albañil, un arquitecto o un mecánico? Rotundamente no.

Por ello, hay que exigir una legislación que proteja a los ciudadanos de los gestores que ellos mismos han elegido. Las urnas no otorgan un cheque en blanco, sino la más alta responsabilidad que puede otorgar la sociedad a un miembro de la misma, la de gestionar el futuro de cada uno de los ciudadanos. Y ante esa resposabilidad no podemos tolerar ni las corrupciones ni las incompetencias.

El 19 de junio, ¡toma la calle!

Estábamos dormidos. Nos hemos despertado.

perpetrado por Taliesin @ 16/06/11 20:36
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