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el culebron megaupload

Es el tema del día. En los medios de comunicación, tertulianos que no sabían ni que Megaupload existía hasta esta mañana se atreven a dogmatizar sobre el tema. Ya dijo David Bravo que los tertulianos están haciendo mucho daño en la opinión pública actuando como lobby, a veces involuntario, al servicio de los que se oponen a que cambie el modelo actual de distribución cultural. Y claro, al cabo del día se escuchan un montón de tonterías:

Tontería 1: El argumento del sofista
“Que no puedas pagar por la canción/libro/película no justifica que te lo descargues. Yo quiero un Ferrari y no entro en el concesionario a robarlo.”

Pues mire usted señor tertuliano, aunque nos quiera hacer ver que los dos casos son los mismos y que el razonamiento que vale para uno vale para otro, no es así. La grandísima diferencia, del tamaño de un Ferrari, es que en el caso del coche impide que un cliente potencial adquiera el vehículo que usted ha robado y obliga a la fabrica de Maranello a fabricar otro que lo sustituya.

En cambio, si me descargo una película de Rapidshare, estoy haciendo una copia de un contenido digital, que no es más que una ordenación caprichosa de una larga ristra de unos y ceros en mi disco duro. Mi descarga no impide que un cliente potencial adquiera la obra de forma legal y el creador no tiene que hacer ningún esfuerzo para reparar el presunto daño realizado.

Como ve, querido tertuliano, no es lo mismo. Ya, ya se que lo que viene ahora es que sí que estoy haciendo un daño, el famoso lucro cesante…

Tontería 2: El argumento del lucro cesante
“Cada vez que te descargas una canción/libro/película estás evitando que el creador gane X euros.”

Este argumento se basa en la absurda suposición de que “una descarga” equivale a “una venta menos”. Verá, querido tertuliano, en el disco duro tengo miles de canciones y cientos de películas. Muchas de ellas no las he escuchado nunca y es probable que algunas nunca pasen por el reproductor. Pero vaya, algo parecido me pasa con los libros que he adquirido pasando por caja y seguro que no soy el único. Es una suerte de Síndrome de Diógenes cultural endémico de una sociedad que produce más de lo que podemos consumir. Sólo con esto, ya desmontamos su argumentación de que una descarga equivale a una venta menos, pero vayamos un poco más allá.

Reconozco que cuando hace algo más de un año se estrenó Buried en el cine no me llamó demasiado la atención y se cayó de la cartelera sin que la viera. Pocos meses después, vi Buried en el salón de casa tras haber provocado un presunto “lucro cesante” y me pareció una propuesta muy interesante. Resultado: estoy pendiente de la próxima película de Rodrigo Cortés, Red Lights, que se estrenará el 2 de marzo en España y que seguramente veré en el cine. Es decir, un presunto “lucro cesante” va a generar un lucro contante y sonante, que no se hubiera producido de no existir el primero.

Son muchos los consumidores que descubren directores, actores y músicos mediante actos de presunto “lucro cesante” y posteriormente van a conciertos o se interesan por los nuevos trabajos del creador. Es decir, creo que no me equivoco mucho cuando afirmo que en muchas ocasiones “una descarga” equivale a “una venta más”.

Tontería 3: El argumento del estoicismo (o de la inmutabilidad de la realidad)
“Si hay que esperar varios meses entre el estreno en cines de una película y la posibilidad de verla en casa, pues se espera. Yo también quiero un iPhone4 y estoy en lista de espera porque todo el mundo lo quiere.” (sic)

En lo del iPhone no me voy a meter, porque después de tantos minutos de hablar sin pensar es normal que en algún momento se desbarre del todo.

Actualmente, entre que una película se estrena en los cines y se edita en formato físico pasan varios meses. Si una persona no quiere o puede ir al cine, por la razón que sea, está condenada a esperar varios meses hasta poder ver la película en el salón de casa. Esto provoca que al día siguiente del estreno haya quién esté dispuesto a consumir un screener de calidad aberrante porque quiere ver la película sin pasar por el cine. A día de hoy es posible tecnológicamente lanzar las películas a la vez en el cine y para el consumo doméstico, ya sea en formato físico o digital. ¿Por qué no se hace? ¿Por qué ese empeño de “la industria” en darle ventajas a la competencia “pirata”? Ya, ya… es por los cines. ¿Por qué entonces esta obstinación por sostener una industria de forma artificial? Esto me lleva al siguiente argumento…

Tontería 4: El argumento de Helen Lovejoy (¿Es que nadie va a pensar en los niños?)
“No podemos acabar con los tiempos entre el estreno en el cine y la edición en DVD porque estaríamos condenando al sector de los exhibidores a la muerte.”

Pese a que el precio de la entrada haya subido un 36% en los últimos siete años, voy regularmente al cine. Creo firmemente que, salvo que te gastes un montón de dinero y pongas el salón de casa al servicio de la reproducción de películas, no hay nada comparable a la experiencia de ver una película bien proyectada en un cine. La inmersión que me proporciona la sala a oscuras no la encuentro en el sofá de casa. Sin embargo, son muchas los exhibidores que proyectan mal, que no mantienen adecuadamente los equipos, que no respetan en definitiva el producto, y pese a ello suben el precio de la entrada año tras año. Y esto lo hacían con la seguridad de que los espectadores tenían que pasar por taquilla si no querían esperarse varios meses antes de ver la película. Hasta ahora.

Ahora que han perdido la batalla contra las páginas que ofrecen estrenos para descargar (con calidad entre horrible y aceptable), ¿no sería el momento de acabar con la exclusividad del estrenos en cines? A mi modo de ver, esto sólo puede ser una buena noticia para el espectador que va a las salas de cines, que pasará a ser un cliente cuidado y respetado, y no tan sólo un potencial comprador de palomitas.

Además, si sector de la salas de cine desaparece (espero que no), será porque se ha acabado su tiempo. También desaparecieron los fabricantes de carros, los serenos, los barberos y los pregoneros. Cosas de los avances tecnológicos. Lo que no tiene sentido es mantener un sistema sin cambios cuando la tecnología actual permite mejorarlo de forma sustancial.

Pese a todo no voy a defender Megaupload. No me cabe duda de que sus dueños se lucraban haciendo uso del trabajo de otros. Y me parece mal. Sin embargo. leo que el FBI les acusa de provocar unos daños a la industria del entretenimiento por un valor de 386 millones de euros en concepto de material difundido de forma ilícita y que gracias a la publicidad han amasado una fortuna de 135 millones de euros. Entonces se me ocurre que si los dueños de los contenidos montaran su propio “Megaupload legal” podrían embolsarse cientos de millones de euros…

Vaya,Y eso si que es todo un lucro cesante.

perpetrado por Taliesin @ 20/01/12 21:03
Esto es: Internet yOpinión

2 Comentarios en 'el culebron megaupload'

  1.  
    Illaq
    enero 22, 2012 | 21:58
     

    Lo primero: “feliz resurrección”, Taliesin…
    La argumentación me parece impecable. De todos modos, en mi opinión, los tertulianos, salvo honrosas excepciones, no son nada fiables y, en muchos casos (¿como el que nos ocupa?), no tienen mucha idea de lo que peroran.
    De todos modos, creo que la clave está en lo que dices en el párrafo final: cada “revolución” tecnológica ha terminado con determinadas ocupaciones y dado lugar a otras diferentes. Y cada “revolución” tecnológica ha acabado con ciertos modelos productivos y ha hecho surgir otros nuevos, con las consiguientes resistencias al cambio.

  2.  
    enero 23, 2012 | 21:16
     

    No estaba muerto, que no, que estaba de parranda…

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