Corría el año 2009 y a PlayStation llegaba una nuevo juego con el sello Final Fantasy, después del éxito de la séptima entrega. No resultó ser tan bueno como el anterior, pero sus fantásticas escenas de vídeo, llenas de colorido y acompañadas por una música mágica sí que superaron a lo que habíamos visto antes.
Seguro que más de uno suelta un lagrimón con la intro y al escuchar Liberi Fatali.

