Hace 60 años, voló por vez primera el primer avión comercial a reacción de la historia: el De Havilland D.H. 106 Comet.

No abundan las fotos de los primeros ejemplares de este hermoso avión británico. Esta es del prototipo que llevaba la matrícula G-ALKZ y la he encontrado en Varifrank. Los dos prototipos Comet se distinguían por su tren de aterrizaje triciclo simple: el tren principal está compuesto por dos grandes ruedas. Pronto se cambiaría por un tren moderno: dos bogies. Es curioso que solo tuviese 8 ventanillas por cada lado. En realidad, solo podía llevar a 36 pasajeros.
Iba equipado con cuatro motores De Havilland Ghost, de 22,2 kN de empuje unitario, encastrados en las alas, que le permitían alcanzar unos 725 km/h a 12800 m.
El desarrollo de este avión se llevó en secreto, como si de un avión militar se tratase. El 21 de abril de 1950 recibió el certificado de aeronavegabilidad y, el 9 de mayo de 1952, la British Overseas Airways Corporation (BOAC) inauguró los vuelos regulares con el Comet 1.

No solo fue el primer avión comercial a reacción, sino también el primero en muchos avances técnicos (ala en flecha, cabina presurizada y un largo etcétera). Pero también fue el primero en sufrir accidentes por motivos hasta entonces prácticamente desconocidos. El avión tenía fallos estructurales que provocaron, por fatiga de los materiales, varios accidentes fatales, que obligaron a prohibir el vuelo de los Comet. De Havilland hizo un enorme esfuerzo para que los Comet volvieran a volar y, en 1958, lanzó la versión Comet 4.

Pero ya no pudo recuperarse. Los accidentes dieron al traste con la ventaja inicial de ser el primer avión comercial a reacción y pronto los Boeing 707 y los Douglas DC-8, más rápidos, de mayor capacidad y de mantenimiento más barato coparon el mercado. A pesar de todo, se construyeron, en total 114 aparatos.
Ello no quita para que el De Havilland Comet deba ser recordado como un gran paso adelante en la historia de la aviación.


Es un recorrido por el interior del motor 



