Cuartos de final de la Eurocopa. Cesc Fábregas marca el gol que sella el paso de España a las semifinales. Los jugadores celebran en el campo el triunfo histórico y los 16 millones de espectadores que siguen el partido por la tele se tragan casi un minuto de anuncios, por cortesía de Cuatro. El grito de ¡podemos!, del verbo poder, se transforma en ¡podamos!, del verbo podar.
Y claro, el personal se ha mosqueado, calificando el hecho incluso de desvergüenza. Es posible que Cuatro pudiera hacerlo de una forma más elegante, pero 18 millones de espectadores es un target que cualquier empresa está dispuesta a pagar generosamente y la cadena de televisión es una empresa privada cuyo principal objetivo es hacer dinero y, si es posible, mucho dinero. No en vano han hecho un desembolso considerable por los derechos de emisión y hay que amortizarlo todo lo posible. Los tiempos en que TVE se hacía con los derechos han quedado atrás y es bastante lógico que una televisión pública se niegue a hacer un desembolso de esta magnitud.

Igual ocurre con la Formula 1 y parece que algunos de los que se quejan de la dichosa ventanita (y yo soy el primero que lo hace) no recuerdan cuando la exclusiva era de Digital+ y sólo se podían ver las carreras pasando por caja.
Así que sólo hay dos opciones: o aguantamos los molestos anuncios y cortes o pasamos por caja. Las empresas privadas tienen que hacer pasta de alguna manera y, personalmente, prefiero que la factura se la pasen a Coca-Cola.


