El resultado del referéndum del estatuto de Cataluña ha servido para poner de manifiesto una vez más que los mismos hechos pueden dar lugar a interpretaciones radicalmente opuestas. ¿Tienen razón unos?, ¿la tienen otros?, ¿todos tienen razón? Con independencia de las afinidades políticas de cada cual, sería absurdo pensar que las personas que emiten sus juicios al respecto son iletradas, incultas o estúpidas. Muchas de ellas han dado muestras de saber razonar con ponderación, con criterio y de acuerdo con la lógica… Entonces, ¿cómo es posible tal divergencia de juicio?
Este risueño caballero de aquí al lado es Drew Weston, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad Emory. Gracias a la amabilidad del Laboratorio de Personalidad y Psicopatología de los Departamentos de Psicología y Psiquiatría de la Universidad Emory, ha llegado a mis manos un interesantísimo artículo, no publicado todavía, que quizá sirva para explicar estos comportamientos. Su título traducido es: “Bases neurales del razonamiento motivado sesgado por la emoción: Estudio, mediante formación de imágenes por resonancia magnética funcional, de las limitaciones emocionales del juicio político partidista en la elección presidencial de Estados Unidos de 2004”. Sus autores: el mismo Drew Weston y Pavel S. Blagov, Keith Harenski, Clint Kilts y Stephan Hamman.
Como señalan los autores del artículo, todo razonamiento está “motivado”, pero ellos se refieren a un razonamiento que podríamos llamar “marcado” por los sentimientos de los sujetos, a diferencia del razonamiento “frío” y sereno.
El estudio en cuestión se llevó a cabo durante el período inmediatamente anterior a la elección presidencial estadounidense de 2004. Los investigadores seleccionaron con criterios bastante estrictos a 30 hombres. De ellos, 15 se reconocían republicanos acérrimos y los otros 15, demócratas hasta la médula. El diseño experimental, desde la misma selección de los participantes fue muy cuidado.
A los participantes se les propusieron unas tareas de razonamiento que implicaban juicios sobre informaciones que recogían contradicciones de George W. Bush, de John Kerry y de personajes muy conocidos pero, a estos efectos, “neutrales”.
Tal como se preveía, los resultados mostraron que los republicanos criticaban las contradicciones de Kerry, pero restaban importancia a las de Bush, mientras que los demócratas hacían precisamente lo contrario.
Hasta aquí, los resultados obtenidos no podían ser más previsibles. Lo verdaderamente interesante está en las imágenes
obtenidas mediante resonancia magnética funcional. La técnica consiste en utilizar la resonancia magnética para medir la respuesta hemodinámica de distintas zonas del cerebro al entrar en actividad. Cuando una zona del cerebro se activa, recibe una aportación significativamente mayor de sangre, con el fin de mantener un nivel suficiente de oxigenación. Cuando la hemoglobina está oxigenada (oxihemoglobina) es diamagnética y, cuando está desoxigenada (desoxihemoglobina o hemoglobina reducida) es paramagnética. En consecuencia, la señal de RM de la sangre es ligeramente diferente según el nivel de oxigenación, diferencia que se detecta mediante un pulso adecuado de resonancia magnética, a modo de contraste dependiente del nivel de oxigenación de la sangre. Los cambios serán positivos o negativos dependiendo de los cambios relativos de flujo sanguíneo cerebral y del consumo de oxígeno: un aumento del flujo que promueva cambios de consumo de oxígeno producirá un contraste más fuerte y a la inversa. Esto permite obtener imágenes del cerebro que indican la mayor o menor actividad de distintas zonas, con un procedimiento no invasivo.
Pues bien, el equipo de Weston descubrió que, en las pruebas a las que sometieron a los 30 hombres seleccionados, la zona del cerebro relacionada con el razonamiento y la supresión de las emociones explícitas, el córtex prefrontal dorsolateral, aparecía inactiva. Todas las áreas que mostraban mayor actividad estaban relacionadas con las emociones y los sentimientos: córtex prefrontal ventromedial, córtex cingulado anterior, córtex cingulado posterior, córtex insular y córtex orbital lateral.
Así, pues, “el procesamiento neural de la información relacionada con el razonamiento motivado parece ser cualitativamente diferente del razonamiento en ausencia de un fuerte interés emocional por las conclusiones alcanzadas”.
Es decir, al menos como hipótesis bien fundada, podemos afirmar que, cuando emprendemos una discusión sobre discursos, conductas o personas que suscitan en nosotros emociones, positivas o negativas, son nuestras emociones las que rigen nuestro “razonamiento”, de manera que los aspectos que pudiesen resultar desfavorables para nuestras opiniones los filtramos, reduciendo su importancia, al tiempo que amplificamos los que concuerdan con las opiniones con las que simpatizamos.
Lógicas son, pues, las manifiestas discrepancias en cuestiones políticas, ideológicas, religiosas, etc. Quizá la única cautela que podamos proponer sea el respeto al otro y a sus opiniones y la crítica “inmisericorde”, tanto de las opiniones contrarias como de las propias.

















“Es decir, al menos como hipótesis bien fundada, podemos afirmar que, cuando emprendemos una discusión sobre discursos, conductas o personas que suscitan en nosotros emociones, positivas o negativas, son nuestras emociones las que rigen nuestro “razonamiento”, de manera que los aspectos que pudiesen resultar desfavorables para nuestras opiniones los filtramos, reduciendo su importancia, al tiempo que amplificamos los que concuerdan con las opiniones con las que simpatizamos.”
Con el razonamiento no emotivo (conducta llamada, clásicamente, inteligente) ocurre tres cuartos de lo mismo: Cuando buscamos algo que apoye nuestra teoría y/o hipótesis también “los aspectos que pudiesen resultar desfavorables para nuestras opiniones (ideas) los filtramos, reduciendo su importancia, al tiempo que amplificamos los que concuerdan con las opiniones (hipótesis) con las que simpatizamos.”
En los dos casos (razonamiento guiado por emociones y razonamiento no emocional -mejor que inteligente) sólo un buen entrenamiento, primero como persona y luego como lo que sea (científica, técnica…) nos permitirá no salirnos (mucho) del plato.
Aparte del meollo del asunto, lo que no se menciona son los intereses (con carga emocional) con respecto a las expectativas creadas con relación a la frustración que genera el no cumplimiento de esas expectativas.