Leo en Tendencias21 un artículo. Su título: Personajes virtuales pueden sustituir a personas en experimentos extremos. La autora, Vanessa Marsh, subtitula: El experimento de Milgram reeditado con avatares arroja resultados equivalentes al experimento real. Ilustra el artículo con la misma imagen del escenario experimental, tomada del artículo: A Virtual Reprise of the Stanley Milgram Obedience Experiments, de PloS ONE, sin mencionar su procedencia.
El artículo mencionado, que espero comentar próximamente, describe un experimento muy interesante que, en cierto sentido, replica el famoso experimento de Milgram, sustituyendo al colaborador del experimentador, que ejercía de “aprendiz” (Learner), por un sujeto virtual, con pleno conocimiento de los sujetos de que el tal “aprendiz” era virtual y sin que los gráficos utilizados dejaran lugar a dudas de que el entorno no era real, como puede observarse en la imagen adjunta.
Bueno, dirán, ¿y cuál es el motivo de un post que se limita a hablar de un artículo y a anunciar otro posible post futuro? El motivo es el título del último párrafo del artículo de Tendencias21: El cerebro cree que es real.
Esa afirmación es sencillamente falsa. No hay vuelta de hoja: el cerebro no cree nada. El cerebro no es un homúnculo que esté en el interior del sujeto. El cerebro no es un sucedáneo del alma. El cerebro es un órgano extraordinariamente complejo, fruto de una larguísima evolución biológica, pero, de ninguna manera, es un sujeto que crea nada. Si alguien cree algo es un sujeto, sea persona humana, sea un primate o un cetáceo, si es que estos seres tienen algún tipo de creencia.
Para remate del asunto, tal afirmación psuedocientífica no aparece en ninguna parte del artículo original, porque, claro, los experimentadores son científicos, no divulgadores de pseudociencia adornada de ciencia.
En todo caso, les animo a que lean el artículo original, en inglés, porque, como señalo más arriba, es, en efecto, muy interesante y, sin duda, plantea nuevos problemas, que es uno de los fines de la actividad científica.










[...] Hace unos días, ponía en guardia contra ciertos artículos de divulgación que acaban cayendo de lleno en el terreno pseudocientífico. El motivo era un comentario de un experimento que, de alguna manera, replicaba en nuestros días el famoso experimento de Milgram. Prometía allí comentar el interesante experimento actual llevado a cabo por Mel Slater, catedrático de Entornos Virtuales del University College London y profesor de investigación de la Institució Catalana de la Recerca i Estudis Avançats, de Barcelona, con Angus Antley, Adam Davison y David Swapp, del Department of Computer Science del UCL; Christoph Guger, de Guger Technologies OEG, de Schiedlberg (Austria); Chris Barker y Nancy Pistrang, del SubDepartment of Clinical Health Psychology, del UCL, y María Victoria Sánchez-Vives del Instituto de Neurociencias de Alicante, de la Universidad Miguel Hernández y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. [...]