Al final de cada año, parece que a todos nos entran las prisas por “hacer balance” de lo ocurrido (unos lo relacionan con el nacimiento de Jesús de Nazaret, otros con el
Pues bien, la revista Science también hace su recuento de trabajos científicos de primera fila, aunque este año haya tenido que cambiar el palmarés a toda prisa: uno de los escogidos era el del señor Wu Suk Hwang, que, con la pretensión de cubrirse de gloria, lo consiguió, aunque en un sentido algo diferente de lo previsto por él, al descubrirse que había “fabricado” los datos que presentara (¿recordáis mi post anterior, cuando decía que la intervención de los “expertos” no era garantía absoluta de fiabilidad?)… Sin duda, la “fechoría intelectual” del Sr. Hwang seguirá dando que hablar.
En todo caso, Science declara que el adelanto número uno es el descubrimiento, la contemplación, de la “evolución en acción”, gracias a los pasos de gigante dados por los biólogos para comprender los mecanismos de la evolución de los seres vivos, que abarcan desde los datos del genoma hasta las observaciones de campo de todo tipo de seres vivos, desde los microbios hasta los mamíferos.
Sin negar la más que probable relación entre la declaración de Science y las turbulentas aguas por las que se mueve la educación científica en los Estados Unidos, enfrentándose a toda la artillería pesada de los defensores del “diseño inteligente”, que, por cierto, no sólo pululan por allí, es indudable que los pasos dados en apoyo de la teoría de la evolución son impresionantes, a pesar de los “wusunkhwanges” de turno que se muevan por el mundo científico (que, como las “meigas”, haberlos, haylos).
Reconoce la revista que quien dio el auténtico gran paso fue este señor de aquí, hace siglo y medio, más o menos, pero, una vez destapado el frasco de las esencias, la investigación terca e incansable de los biólogos, enfrentándose con fuerzas de mucho peso, entre ellas la Igles¡a Católica, ha dado como resultado un conocimiento bastante amplio de los mecanismos moleculares que provocaron la diversificación y especiación hasta llegar (por ahora) a los humanos.
En este sentido, tiene un enorme interés la secuenciación del genoma del chimpancé y su “muy creíble” parecido con el nuestro. Merece la pena echar un vistazo a los enlaces que aparecen en la página de Science; no tienen desperdicio. Personalmente, me ha gustado mucho ésta, de la Universidad de California en Berkeley, por su carácter didáctico, y muy interesante, por sus contenidos gratuitos, la de Nature.
Bien mirado, de los dos primos, ¿quién experimenta con quién?
















