macacos, humanos y aritmética

El Mundo titulaba así:

 20071219_mundomonos.jpg

El País lo hacía así:

20071219_pa__smonos.jpg

El artículo de investigación se titula:

20071219_plosmonos.jpg

Quizá haya que decirle al redactor de El mundo que los monos, en general, y los seres humanos (al menos el que escribe esto) no usamos los mismos mecanismos para sumar… Y quizá haya que recordarle al de El País que los monos, en general, no son capaces de calcular sumas simples, al menos tomando la primera acepción de “cálculo”. Ni una cosa ni otra se desprende del interesante trabajo de investigación que publica PLOS Biology. Habría que decir, incluso, que el título del artículo de investigación es un poco “temerario” (hay una generalización implícita que no autoriza el experimento).

20071218_Rhesus.jpg¿Qué han descubierto Jessica F. Cantlon, estudiante de posgrado, y Elizabeth M. Brannon, investigadora principal? Básicamente, en este estudio, que dos macacos rhesus hembras utilizan el mismo tipo de recursos que los humanos para efectuar sumas aproximadas (no meramente simples), si los humanos prescinden de sus competencias simbólicas: en realidad, ningún humano que sepa sumar prescinde de los símbolos, aunque al redactor de El Mundo le parezca (sin sonrojarse) que “en realidad, no sumamos; sólo hacemos un ejercicio verbal”.

Dicen las investigadoras:

En pocas palabras, nuestros datos permiten avanzar la hipótesis de que la adición numérica forma parte de un conjunto primitivo de capacidades numéricas independientes del lenguaje que tiene un origen evolutivo común entre los primates, incluyendo los humanos. Más en general, nuestros datos demuestran que la capacidad de combinar representaciones mentales, que es una característica de aspectos complejos de la cognición humana, es una capacidad que los animales no humanos utilizan en el campo numérico. Estos descubrimientos subrayan la existencia de una extraordinaria continuidad de los procesos que rigen el pensamiento numérico de humanos y primates no humanos.

Las investigadoras, que saben que, en ciencia, no se pueden hacer afirmaciones alegres, dicen que sus datos permiten construir una hipótesis

El experimento, que quizá comente en otro momento, está bien diseñado y bien realizado. En esencia, consiste en presentar la imagen de un conjunto de puntos, seguida, al cabo de 500 ms, por otra imagen de otro conjunto de puntos y, más tarde, dos imágenes diferentes, una de las cuales presenta una cantidad de puntos que es la suma de los dos iniciales, teniendo el sujeto, animal o humano, que señalar cuál de las dos es la solución correcta, obviando, en el caso de sujetos humanos, las operaciones simbólicas.

Como digo, el experimento es interesante, pero no se olvide que se encuadra en lo que llamaríamos “ciencia básica”, sin más aplicación inmediata que el conocimiento de aspectos de la realidad, y que, de hecho, para validar la “hipótesis”, habrá que hacer otros experimentos, con más animales, hasta dar por válida la generalización. 

5 Comentarios en 'macacos, humanos y aritmética'

  1.  
    diciembre 19, 2007 | 22:49
     

    Decía un amigo mio que Walt Disney había hecho mucho daño, y lo suscribo. Parece que estemos deseando personalizar a los animales con la misma tranquilidad que hablamos con ellos, les adjudicamos sentimientos e inteligencias de todo tipo. He escrito “tranquilidad” por no escribir “ligereza”. Mientras no vea manadas de monos, perros o cualquier otra especie, estudiando el comportamiento humano, tendré que seguir diciéndoles a mis alumnos que los tipos de inteligencia humana y animal son muy distintos. Algo que, curiosamente, cada vez ponen más en duda y parece tocarles un axioma vital.

    Igual nos iría mejor si, en vez de buscar tanto parecido, profundizáramos en las diferencias, y no nos comportáramos como “animales”. Y, ahora sí, que me perdonen los monos, los perros y cualquier otra especie que pueda darse por aludida con este comentario.

    Muy interesante, Illaq. Sólo lo había visto en la prensa y había oído el rumor, muy propio de los docentes, y chistes de todo tipo al respecto, que mejor no reporducir.

    ¡Un saludo!

  2.  
    diciembre 20, 2007 | 00:11
     

    Hola Illaq. Nos cruzamos en la blogosfera. Hace mucho ví en un semanario una viñeta ( esta vez, no de EL Roto) que si mal no recuerdo representaba a dos personajes frente a un gorila en un “Zoo¿lógico?”. Un personaje decía al otro: lo importante no es saber de dónde venimos sino comprender adonde hemos llegado .ESta frase se quedó caracoleando en mi memoria un tiempo No hace mucho los monos fueron noticia merced a su memoria numérica ( el vídeo del experimento: http://www.youtube.com/watch?v=6Xp794LYgX8 ) y hasta tuvieron su saga y contrasaga en el cine con El Planeta de los Simios. Ayer mismo, en una revista de Cioeducación editada por el Unstituto Andaluz de la mUjer venía una reseña de un experimento - ciertamente sadomasoquista- como no, con monos.
    El caso es que un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, een cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, loscientíficos lanzaban ¡un chorro de agua fría! sobre los que quedaban en el suelo. Despues de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos. Pasado algún tiempo, ningun mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces los científicos sustituyeron uno de los monos del grupo…Soy malo, .podría seguir contando el experimento pero dejo que ahora nuestras mentes “humanas” se pongar a pensar lo que crean que pasó a continuación y en cómo acabó el experimento y las conclusiones, desde la perspectiva de la violencia de género, que se podían extraer del mismo. Pero tranquilidad, en breve contaré el resto si tenéis humana curiosidad.

  3.  
    Illaq
    diciembre 20, 2007 | 17:28
     

    Bueno, a mí me parece bastante importante este tipo de investigaciones y ello por varias razones. Por supuesto (como siempre), son opiniones, creo que bastante bien fundadas, pero discutibles.
    Por una parte, los experimentos conductuales con animales ponen en evidencia que no hay una discontinuidad entre el funcionamiento de los diversos sistemas nerviosos, lo cual era previsible desde el momento en que las conductas suelen seguir unos patrones similares (lo que hace que el experimento cruel que menciona Manuel esté fuera de lugar); se puede discutir la definición de “estímulo”, de “respuesta”, de “refuerzo”; se pueden introducir muchas variables intermediarias, pero lo cierto (que lo digan, si no, los publicistas, por ejemplo, o los economistas) es que una y otra vez se repite el esquema de E - R - Ref, uno de los descubrimientos más importantes de la psicología.
    Además, cuando observamos que un primate utiliza mecanismos que nostros también utilizamos (al parecer, la resolución de los problemas en cuestión se basa en “impresiones”, en “percepciones globales”, “formas”), tenemos la posibilidad de mejorar nuestros usos.
    Con respecto a la cuestión de la “inteligencia”, solemos utilizar el término como una especie de contenedor con “sorpresas”. Con independencia de la mayor o menos validez de constructos como la “i. emocional” o los esquemas de las “siete inteligencias” y cosas por el estilo, el hecho es que se trata, en definitiva, de un conjunto de capacidades que facilitan la resolución de problemas de diverso tipo, y eso es fácilmente detectable en muchos animales y, por supuesto, en los primates. Por eso, me parece que las diferencias son, sobre todo, cuantitativas. De todos modos, todavía habría que probarlo y ahí entraría la discusión en torno a la “computabilidad” o “no computabilidad” de las funciones “superiores”…
    Por eso, me parecen importantes estas investigaciones, como, en general, todas las que se han realizado en el campo de la psicología animal y el análisis experimental de la conducta.
    Otra cosa es el grado de generalización al que pueda llegarse mediante un experimento con 2 sujetos (puede preverse la generalizabilidad, pero no darse por demostrada) y otra, más gorda, “divulgar” en el sentido en el que lo hacen los titulares…
    En todo caso, es un debate interesante.
    Saludos.

  4.  
    diciembre 21, 2007 | 11:09
     

    Siento que mis conocimientos en el campo de la psicología evolutiva no esten a a la altura para hacerme un adecuado juicio de valor. Entiendo la necesidad de ciertas experimentaciones y trabajos de campo como los que realizan los primatólogos observado la conducta de estos animales en su medio natural. Mi dilema ético es cuando se utilizan a los primates como cobayas (que son igualmente animales) para la experiementación de nuevos fármacos o los someten a torturas psicológicas, físicas y conductuales como las que que yo mismo mencionaba en el experimento de las bananas. Sé que no es este el tema de tu post, pero no puedo evitar reflexionar sobre ello. Y ahora que menciono el tema, me viene a la memoria una escalofriante película que ví hace mucho cuando era niño, sobre un grupo de científicos que trabajaban con monos en una base militar de la Antártida. No recuerdo la trama ni los detalles. Los monos eran sometidos a duras y diabólicas pruebas y experimentaciones. Muchos se habían vuelto locos , chillaban, saltaban y daban vueltas frenéticamente en sus pequeñas jaulas colocadas en filas en un inmenso hangar. Sólo recuerdo esa escalofriante escena. Es posible que esa persistente imagen infantil influya en mi punto de vista.
    Y tal como prometí voy a contar cómo acabó el experiento de las bananas que mencianaba en mi anterior comentario. Decía que un mono del grupo fue sustituido por otro ejemplar. Lo primero que hizo fue subir la escalera a por las apetecibles bananas, siendo rápidamente bajado popr los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituido participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y ocurrió lo mismo. El cuarto y finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonce, con un grupo de cinco monos que, aún cuando ya no se les arrojaba agua fría como a los primeros, continuaban golpeando a todo aquel que intentase lllegar a las bananas.
    El experimento sirve de pretexto - en la publicación donde lo encontré- para reflexionar sobre el porqué de las conductas violentas . Si fuese posible preguntar a uno de esos monos el porqué le pegaban a quien intentase subir por la escalera, posiblemente te darían un a respuesta del tipo: “no sé, las cosas siempre se han hecho aquí así….”. Las conclusiones que les interesaba resaltar a los autores de la publicación eran ver cómo la violencia es una estrategia de relación aprendida, no innata. Aunque la violencia es una experiencia común al ser humano, no siempre la utilizamos en nuestras relaciones. Hablamos, negociamos, pactamos o tratamos de comprender otros puntos de vista distintos a los nuestros. Cuando perdemos o no ejercitamos adecuadamente estas habilidades sociales de relación recurrimos a la violencia porque hemos “visto” y aprendido de otros que así se resuelven las cosas. Ya te digo que quiza el planteamiento sea en exceso simplista o maquiavélico y que posiblemente, el asunto requiera una mayor profundización en su análisis y comprensión. Y siento haberme desviado del tema central de tuinteresante post. Me pasa siempre, una cosa me lleva a la otra. Felices Fiestas, Illaq.

  5.  
    Illaq
    diciembre 21, 2007 | 12:17
     

    El salto de una cosa a otra es el paradigma del hipertexto, ¿no?
    El experimento que citas, como tantos otros, era, desde mi punto de vista, desmesurado y cruel. Por otra parte, si lo que interesaba era dilucidar si la violencia era innata o arendida, no creo que sirviese para nada (como gran cantidad de experimentos de conducta orientados a ese fin). En mi opinión, la violencia o, mejor, la actitud violenta debe de ser innata. De hecho, el sujeto responde inconscientemente ante un estímulo externo “invasivo”: todo el organismo se dispone a actuar, sopesando de forma casi automática si lo más adecuado es la agresión o la huída… Forman parte del mismo “paquete”.
    Me parece que lo que se aprende socialmente son los medios para decidir la respuesta de agresión o de huída, los que utilizar para el acto violento y los tipos de conducta adaptados al fin que se pretende. Ahí entran desde la educación hasta la política…
    Bueno es un resumen demasiado resumido y, por tanto, muy poco preciso, pero me parece que por ahí van los tiros.
    Felices fiestas.

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