Maria Göppert-Mayer

Es muy probable que su nombre no suene, aunque los físicos sí suelen conocerlo: Maria Göppert-Mayer. Fue premio Nobel de Física en 1963, junto con Hans Jensen y Eugene P. Wigner, por el descubrimiento de la estructura nuclear orbital. Hay que añadir que, hasta la fecha, Marie Curie y ella son las dos únicas mujeres que han conseguido el Nobel de Física y ambas lo han recibido por trabajos sobre el átomo.

Se le ocurrió nacer hace un siglo y lo hizo en Kattowitz, en la Alta Silesia, en Alemania… Pero mejor no buscarlo en el mapa… porque, como tal, no existe: Kattowitz estaba en Alemania, pero Katowice, que es como se llama en la actualidad, está en Polonia.

Uni_G__ttingen_siegel_copy.jpgCuando Maria tenía 4 años, a Herr Friedrich Göppert no se le ocurrió mejor cosa que largarse a Gotinga, unos 800 km. al este (véase la imagen googliana), con su señora esposa, Maria también, y con la niña, claro. El hombre tenía sus buenas razones: iba como catedrático de Pediatría a la Universidad de Gotinga. No cabe duda de que aquel lugar iba a convertirse en un magnífico caldo de cultivo científico y cultural para Maria: allí conoció a Enrico Fermi, Werner Heisenberg, Paul Dirac y Wolfgang Pauli.

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A los 18 años, aprobó el examen de bachillerato para ingresar en la universidad (tuvo que hacerlo en Hannover y no en Gotinga, por ser mujer), ingresó en la de Gotinga y en ella comenzó su andadura. Entre sus profesores, Max Born, James Franck y Adolf Otto Reinhold Windaus, premios Nobel los tres.

En 1930 Maria se casó con un ayudante de Franck, el Dr. Joseph Edward Mayer, estadounidense. Quizá por eso la pareja se fuera a los Estados Unidos. Desde 1931 hasta 1939, Mayer ejerció de profesor de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore. De 1940 a 1946, lo fue de la Universidad Columbia y, posteriormente, de la de Chicago. Mientras tanto, Maria trabajaba como colaboradora honoraria en cada una de las universidades en las que daba clase su marido, sin que fuera capaz de conseguir una plaza. Es cierto que las normas universitarias de la época combatían frontalmente el enchufismo familiar, pero hay que suponer que también pesaría la idea de que las neuronas femeninas no podían dar mucho juego en algo tan varonil como la física.

El caso es que Maria acabó consiguiendo una plaza de profesora a tiempo parcial en el Sarah Lawrence College, otra de investigadora, también con dedicación parcial, en los proyectos Substitute Alloy Materials Project y Opacity Project, de la Universidad Columbia. Además, pasó algún tiempo en el Laboratorio Nacional de los Alamos.

Cuando se creó el Laboratorio Nacional Argonne, el 1 de julio de 1946, le ofrecieron una plaza como Investigadora de Física de la División de Física Teórica. Allí fue donde desarrolló el modelo de la estructura nuclear del átomo, por el que obtuvo el Nobel, con Eugene Wigner y Hans Jensen.

El modelo en cuestión explicaba la razón de que la presencia de determinados números de nucleones en el núcleo atómico (2, 8, 20, 28, 50, 82, and 126, for example) haga que el átomo sea muy estable. En contra de la teoría aceptada, Maria postuló que el núcleo es como una serie de capas cerradas en las que se combinan por parejas los nucleones en lo que se conoce como “acoplamiento órbita-spin”. Es como si la Tierra girara sobre su eje en sincronía con su giro alrededor del Sol.

Göppert-Mayer hacía esta elegante y didáctica descripción: “Piense en un salón lleno de bailarines de vals. Suponga que dan vueltas por la sala en círculos, de manera que cada círculo está encerrado en otro mayor. Imagine ahora que, en cada círculo, puede incluir el doble de bailarines, de manera que una pareja gire igual que las agujas del reloj y la otra en sentido contrario. Después incluya una variación más: todos los bailarines van girando como peonzas mientras dan vueltas por la sala; cada pareja gira en torno a su eje y da vueltas por la sala, pero solo algunas de ellas giran al revés que las agujas del reloj y dan vueltas también al revés que las agujas del reloj; las otras giran en el mismo sentido que las agujas del reloj pero dan vueltas en sentido contrario. Lo mismo les ocurre a las que bailan dando vueltas por el salón en el sentido de las agujas del reloj: unas giran en el mismo sentido y otras en el contrario”.

150px_UCSD_Seal.JPGMaria Göppert-Mayer ingresó en la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos en 1956 y tres años después obtuvo una plaza de profesora de la Universidad de California en San Diego.

En la ciudad californiana residiría ya hasta su muerte, ocurrida el 20 de febrero de 1972.

 

 

 

perpetrado por Illaq @ 28/06/06 00:05
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