En un momento en que las noticias importantes se centran en la banda mafiosa de rumanos, en las andanzas estadounidenses en Irak y en el macrobotellón convocado para hoy, me parece que mi propuesta se sitúa más allá de la estratosfera… Pero, ¿qué queréis? De esos asuntos habla la prensa, los media en general… y seguirán hablando. De esto, me parece que, con el follón en el que estamos inmersos, pocos van a hablar y, en mi opinión, supone un paso importante para el conocimiento de nuestro universo y, en definitiva, de “nuestros orígenes”.
El titular del informe de la NASA para la prensa es: “EL WMAP NOS PROPORCIONA NUEVOS DATOS SOBRE LA PRIMERA BILLONÉSIMA DE SEGUNDO DEL UNIVERSO”.
Bueno, vamos por pasos, ¿Qué es el “WMAP”?… Esto:

Se trata del Wilkinson Microwave Anisotropy Probe, o “Sonda Wilkinson de Anisotropía de Microondas “. El aparatito está situado aquí:
O sea, a unos 1.500 millones de kilómetros de casa.
Su objetivo, como su propio nombre indica, esté en descubrir la anisotropía del fondo de microondas, es decir, su desigualdad según la dirección en la que se observe, que procede de los primeros instantes del universo, hace unos 13.700 millones de años. Los datos recibidos ahora son los de su tercer año de funcionamiento.
Con estos nuevos datos se refuerza la teoría del universo inflacionario o teoría estándar, pues disponemos de nuevas pruebas de lo ocurrido en la primera billonésima de segundo del universo, cuando, de repente, éste pasó de dimensiones submicrosópicas a astronómicas en mucho menos de un santiamén. Estos datos, combinados con otros datos cosmológicos, nos muestran que nuestroi universo surgió de fluctuaciones microscópicas cuánticas hasta permitir la formación de estrellas, planetas y la vida.
Bueno, ¿y qué dice el modelo de universo que respaldan los datos recién recibidos? Pues, básicamente, con estos datos, podemos decir que el universo es espacialmente plano, que sólo el 4% del universo está formado por materia bariónica (átomos ordinarios); que otro 22% está constituido por la todavía no identificada “materia oscura”, y que el otro 74% corresponde a la misteriosa energía oscura. Esta última está provocando en la actualidad otra explosión de crecimiento del universo, aunque, por fortuna, más suave que la de hace 13.700 millones de años.
Quizá alguien diga aquello de “¿a mí que me importa?”… Ya he dicho en alguna ocasión que soy, entre otras muchas cosas, físico en grado de frustración y, claro, estas cosas me llaman mucho la atención. De todos modos, estos datos significan que nos queda mucho por saber de nuestro universo, que la ciencia, en este momento, es incapaz de dar respuesta a muchas preguntas y que todo esto coadyuva a dar pie a ideologías, manías elevadas a conocimientos trascendentalísimos, supercherías y demás cosas por el estilo, con la secuela de fundamentalismos, fanatismos y otras clases de ismos semejantes. La parte positiva es que, desde una humildad grande (por ignorantes) y con una dosis de crítica de tamaño natural, nos queda mucho por descubrir, que nadie tiene el patrimonio de la verdad y que en la tarea del descubrimiento no hay atajos…
Si os interesa entrar en mayores profundidades, os recomiendo Cosmic Variance, un blog de físicos que hablan de lo suyo y de otras cosas (en inglés), y, por supuesto, la página de la NASA.
Las imágenes con las que ilustro la nota están tomadas de http://wmap.gsfc.nasa.gov/results.
















