Lo bueno de bueno de ser un director con mucho dinero es que no hay que preocuparse porque venga el productor con los recortes. Esto, que puede parecer algo positivo, no siempre es así. A veces la labor del productor es poner algo de mesura a los excesos que suelen cometer los directores, ya sean noveles o consagrados. Uno de los más claros ejemplos es George Lucas, al que nadie puede cuestionar y después pasa lo que pasa. Con este King Kong de Peter Jackson ha ocurrido lo mismo. No es que sea una mala película (que no lo es); es simplemente que para lo que nos cuenta no hacen falta tres horas de metraje. La historia es la clásica de 1933 (chica-llega-a-isla, king-kong-liga-con-chica, king-kong-llega-a-nueva-york, king-kong-la-lía) y sigue funcionando como hace setenta años. El problema es que Jackson entremezcla escenas en la isla que parecen extraídas de Parque Jurásico o de El Mundo Perdido y lo único que hacen es ocupar tiempo sin aportar nada y, lo que es peor, restan protagonismo a King Kong, lo que me parece algo imperdonable. Es cierto que varias están inspiradas en la original de 1933, pero aquí sobrepasan en mucho al homenaje.
Pero hay cosas muy buenas en este King Kong. Al igual que el director nos ofreció una fiel recreación del universo de Tolkien en su trilogía del anillo, ahora nos muestra un Nueva York de la depresión y de la ley seca sencillamente impresionante y que casa perfectamente con el ambiente de aventuras de la película. Esta claro que Peter Jackson en un obseso del detalle y aquí vuelve a demostrarlo. La primera hora de la película es sin duda lo mejor; todo lo que abarca desde Nueva York hasta el momento en que Kong hace aparición es cine del bueno. La llegada a la isla es sobrecogedora y los salvajes dan miedo de verdad (no me parece que esta sea una película para niños, por cierto). A partir de ese momento, tenemos por delante una hora y media de carreras, disparos y bichos king size de todas las especies. Hay algunas pinceladas interesantes, pero el abuso acaba por cansar. En particular, hay un par de escenas con dinosaurios que son excesivas y que restan credibilidad al resto de la historia, destruyendo ese podría ser que sólo alcanzan las buenas películas de aventuras.
La necesaria química ilusoria entre Kong y la chica (Naomi Watts) está realmente lograda. Kong tiene una expresividad que ya quisiera Tom Cruise (parte del mérito es de Andy Serkis, al que capturaron los gestos) y Naomi responde a la perfección, sobre todo teniendo en cuenta que no contaba con el mono gigante dándole la réplica. Jack Black y Adrien Brody en los papeles de director y guionista, respectivamente, son secundarios de lujo y así lo de muestran. Especialmente el primero, que borda el papel de director desquiciado que sólo piensa en su propio interés. A nivel técnico, como no podía ser de otra forma, no se le puede sacar una sola pega y, como también ocurría en El Señor de los Anillos, la dirección artística (vestuario, escenarios,…) está muy cuidada.
En resumen, el King Kong de Peter Jackson no aporta nada a la historia original (nada necesita para ser genial), pero incluye más de una hora de paja que puede llegar a aburrir a algunos espectadores y que lo único que consigue es distraer de lo que realmente interesa. Si nos olvidamos de ese relleno, Kong sigue siendo emocionante y, pese a que podamos entrever algunas conclusiones metafísicas sobre como el ser humano es capaz de destruir todo lo que no domina o entiende, es ante todo un espectáculo y como tal hay que disfrutarlo.
Me ha gustado: La ambientación del Nueva York de la depresión. La expresividad de Kong.
No me ha gustado: Las escenas de relleno que no aportan nada y que sólo distraen de la trama principal.
Lo mejor: La primera hora, que prometía una aproximación más interesante a la película.
Lo peor: El ballet de los interminables dinosaurios colgantes.
Curiosidades: Peter Jackson se inspiró en Copito de Nieve para el rostro de Kong. El rugido de King Kong es el de un león reproducido al revés a la mitad de velocidad.
Espectador recomendado: Película comercial suele es sinónimo de para todos los públicos y esta no es una excepción. Sin embargo, aburrirá a los no muy aficionados al cine de aventuras y no estoy muy seguro de que un niño pueda disfrutar esta película.












