No es la primera vez que hablamos en Zooglea de Cloverfield, la película con supuesto bicho gigante producida por J. J. Abrams, el mismo de la serie Perdidos. Muchos pueden pensar que si tanta atención está mereciendo esta producción debe ser porque se trata de algo que merezca la pena. Pues no, aunque la mediocridad que inunda la carteleras permite que cualquier película que sobresalga un poco de la media sea la reina de las salas, no creo que Cloverfield vaya a merecer la pena tanto como para pasar por taquilla. Es cierto que estaré pendiente de las críticas, pero creo que esta es una de esas que aparcaré para la edición en DVD.
Entonces, ¿a qué tanto bombo con Cloverfield? Pues porque sin duda lo mejor de la película está siendo su modélica promoción, al estilo de lo que hizo Spielberg en 1993 con su Parque Jurásico. Salvo que en aquella ocasión los que acudimos a las salas de cine pudimos maravillarnos con los dinosaurios y me parece que los que vayan a ver Cloverfield se van a quedar sin ver al monstruo. Y es que, te puede gustar o no J. J. Abrams, pero lo cierto es que todo lo que hace se sale de lo estándar y no creo que esto sea Godzilla 2, ni mucho menos.
Es por eso que no entiendo como es posible que con una promoción tan bien llevada, que ha mantenido el interés de muchos internautas, habiéndose conocido como 1-18-08, Cheese, Slusho y, finalmente, Cloverfield, acabe llamándose en España Monstruoso. A la altura de cualquier película de relleno de Antena3. Sólo les ha faltado añadir sangriento, venganza o mortal para redondear la faena. Lamentable.
















