Este señor de aquí es José Ángel Mañas. Se licenció en Historia, pero, evidentemente, eso es lo de menos: es escritor y, sin duda, tiene cosas que decir y las dice bien… No creo que con esto esté descubriendo el Mediterráneo…
Pues bien, Mañas es el autor de un artículo, que recomiendo encarecidamente, titulado: El rostro bárbaro del mañana. En realidad, es el discurso que pronunció en la sesión inaugural del seminario internacional “El español de los jóvenes”, publicado en el número 12 de la revista Donde dice…, de Fundéu BBVA. Entre otras cosas, dice:
Abrir las puertas a la invención y cerrárselas a la imprecisión. Sí a los nuevos vocablos, no a los leísmos y laísmos, puesto que no distinguir entre el pronombre en dativo y en acusativo es un lastre para el pensamiento mientras que tener más palabras y expresiones supone sencillamente un incremento de las tonalidades de nuestra paleta lingüística.
Interesante -digo yo-, tanto para los talibanes del lenguaje como para los partidarios del “todo vale”…
















