Otro de aviones… pero no se trata de un avión cualquiera… Sigan y verán…
En el otoño de 1940, el Reichsluftfahrtministerium (el Ministerio del Aire del Reich) sacó a concurso un avión de reconocimiento de alta velocidad, a reaccón, con una autonomía de 2.156 km. Solo se presentó al concurso Arado Flugzeugwerke, una de las empresas de tecnología aeronáutica más avanzada de la Alemania de la época. Lo hizo su proyecto E.370, del profesor Walter Blume y el ingeniero Hans Rebeski. Se trataba de un diseño de apariencia convencional, de ala alta, salvo en el detalle de ir equipado con un motor Junkers Jumo 004 debajo de cada ala. Era una cosa así:

El peso del avión proyectado era de unos 8.000 kg, y, con el fin de no incrementarlo y maximizar la capacidad de los tanques de combustible, se eliminó el tren de aterrizaje de ruedas, sustituyéndolo para el despegue por un carretón de ruedas. El aterrizaje lo haría sobre unos patines retráctiles.
Se le calculaba una velocidad máxima de 780 km/h a 6.000 m. de altura, un techo operativo de 11.000 m. y una autonomía de 1.995 km, corta con respecto a las especificaciones del concurso. Pero el diseño gustó y se encargaron dos prototipos, como Ar 234. A finales de 1941, ambos aviones estaban completos, pero faltaban los motores Jumo 004, que no estarían preparados hasta febrero de 1943. Pero, en febrero, Junkers no los consideraba fiables para su uso en vuelo y sólo se autorizaron para pruebas estáticas y de carreteo. Ya en primavera, se entregaron motores aptos para el vuelo, y el Ar 234 V1 voló por primera vez el 15 de junio de 1943, hace hoy 65 años. Acabaría conociéndose como Blitz (”Relámpago”). Evidentemente, el avión ilustrado a continuación no es el que hizo el primer vuelo. Este lleva un hermoso tren de aterrizaje triciclo retráctil…

En septiembre, estaban volando cuatro. De los ocho prototipos con el dispositivo de aterrizaje original, el sexto y el octavo llevaron 4 motores BMW 003: el sexto, llavaba los motores en góndolas individuales y el octavo en góndolas dobles, que es el reproducido a continuación.

El prototipo V7 pasaría a la historia el 2 de agosto de 1944 al ser el primer avión de reconocimiento a reacción.
Al Ministerio le gustó el avión y vio en él la posibilidad de convertirse en al ansiado Schnellbomber (”bombardero rápido”) de Hitler, por lo que encargó dos prototipos, como Ar 234B. En realidad, como el avión era muy estrecho y su interior estaba ocupado en gran parte por depósitos de combustible, no permitía una bodega de bombas y estas tendrían que transportarse en armazones externos. En todo caso, aunque no se utilizara mucho como bombardero, demostró que era muy difícil de interceptar.
A pesar de su corta vida, el Ar 234 hizo historia y, ¡cómo no!, suscitó la “curiosidad” de británicos y estadounidenses… y, claro, este acabó en el National Air and Space Museum, de la Smithsonian Institution, en Washington, D.C.

Es el único Ar 234 que queda.
















