Pese a ser mundialmente famoso por su novela 2001: Una Odisea Espacial, a Clarke le pasaba un poco como a Asimov en el mundillo de la ciencia ficción y era en parte criticado por tener una aproximación un tanto simplista en sus novelas. Lo curioso es que precisamente ese intento por hacer una ciencia ficción al alcance de todos los públicos es lo que le valió la fama mundial y su muerte es hoy portada en todos los periódicos digitales. Es posible que Clarke sea más narrador que escritor, pero nadie puede negar que ya es historia de la literatura de ciencia ficción.
Personalmente, me parece que tiene algunas novelas que te sumergen con gran maestría en la narración y entre ellas destacaría Cita con Rama, con la que olvidas que lo que estás leyendo no ha ocurrido (aún). A sus 90 años, nos ha dejado sin cumplir su deseo de que se encontraran pruebas de vida extraterrestre. Nos quedan sus ideas, algunas de ellas visionarias, y un montón de novelas por leer.













