Rebelión en la Granja es un clásico de la literatura de esos que te obligan a leer cuando eres pequeño. Y supongo que es así porque está escrito en forma de fábula, con un lenguaje muy sencillo y no llega a las doscientas páginas, lo que lo hace accesible para todos. Sin embargo, bajo el aspecto de una granja que recuerda a la de Babe, pero militarizada, se esconden un montón de detalles importantes que pasan desapercibidos para un lector poco maduro.
Lo primero que se nota es la mala leche que George Orwell puso en cada una de sus páginas. Es como si el autor viese claramente lo que estaba ocurriendo en el mundo y, ante la desesperación por ver como nadie se daba cuenta, decide contarlo de forma que hasta los más miopes lo entendieran. Animal Farm, que es como se titula originalmente, es una crítica feroz contra el surgimiento e implantación del régimen comunista ruso, en la que los cerdos son los militantes del partido comunista, liderados por el berraco Napoleón en el papel de Stalin. Hay que tener en cuenta que Orwell escribió la novela durante la segunda guerra mundial (aunque fue publicada en 1945), durante la que el Reino Unido aceptó a la URSS como aliado frente a Hitler. Ante esta situación nadie se atrevía a criticar el comunismo, ni la situación de los ciudadanos rusos, siendo todo elogios para el camarada Stalin. Orwell escribió en un prólogo que originalmente no fue publicado:
En la actualidad, en nuestro país -y no ha sido así en otros, como en la republicana Francia o en los Estados Unidos de hoy- los liberales le tienen miedo a la libertad y los intelectuales no vacilan en mancillar la inteligencia: es para llamar la atención sobre estos hechos por lo que he escrito este prólogo.
El Reino Unido vivía en un momento en el que nadie quería que le movieran la silla, por lo que preferían mirar hacía otro lado cuando algo no les gustaba. Sin embargo, George Orwel no sólo no se preocupó porque le movieran la silla, sino que se la tiró a la cabeza a aquellos de los que se avergonzaba. Sin duda, Rebelión en la Granja sentó como una bofetada a más de uno, lo que hizo que el libro pasara “archivado” durante unos años e inadvertido durante algunos más después de su publicación. Lo más inquietante es que, al igual que empieza a pasar con 1984, el autor fue un visionario y muchos de los temores plasmados en el libro acabaron por convertirse en realidad.
En cuanto a la sátira en sí, ocurre que los animales se rebelan contra sus amos en la granja Manor, que pasará a llamarse granja Animal. Una vez liberados del yugo de los humanos, establecen unas normas para garantizar el nuevo estado del bienestar:
1. Todo lo que camine en dos piernas es un enemigo.
2. Todo lo que camine sobre cuatro patas o tenga alas es amigo.
3. Los animales no deben usar ropa.
4. Ningún animal debe dormir en una cama.
5. Ningún animal beberá alcohol.
6. Ningún animal matará a otro animal.
7. Todos los animales son iguales.
Pero los años van transcurriendo en granja Animal y como en cualquier utopía, las cosas van cambiando con el tiempo.
En definitiva, un libro absolutamente recomendable, que se lee en dos ratos y que aporta al lector un interesante punto de vista de la realidad.
Rebelión en la granja / George Orwell / Booket / Abril 2006









