los pilares de la tierra

20080120_LPDT.jpgComencé a leer Los pilares de la tierra cuando se anunciaba a bombo y platillos el lanzamiento de su primera secuela (al parecer, Ken Follett ya ha anunciado la siguiente): Un mundo sin fin. Me sentía un poco culpable porque, aparte de las críticas favorables que había visto, algunas personas de cuyo criterio me dieron un tirón de orejas por no haberlo leído…

Como es bien sabido, Los pilares de la tierra es una novela histórica, cuyo original se publicó en 1989. El motivo central es la construcción de una catedral en un monasterio benedictino situado en una población ficticia: Kingsbridge.

La acción se sitúa a mediados del siglo XII, entre 1123 y 1174, en la época conocida como La Anarquía, entre el hundimiento del White Ship y el asesinato de Thomas Becket. Entre esos dos momentos históricos, pasa ante nuestros ojos una serie de personajes que, como en las películas del oeste, se dividen claramente en dos bandos: los buenos y los malos. Ciertamente, los buenos hacen a veces cosas malas y los malos, cosas buenas, pero, en conjunto, el cuadro es maniqueo… y simple. Solo puedo apreciar cierta profundidad en algunos personajes, pero, en general, sus personalidades me parecen un poco esquemáticas. En cuanto al desarrollo del argumento, salvo algún excurso llamativo, tengo la sensación de que es algo bastante previsible.

Leo en Papel en blanco la “receta” de Follett para escribir best-sellers. Entre otras cosas, comenta no hay que permitir al lector ni un momento de respiro y, ciertamente, en Los pilares lo cumple. Quizá ahí esté el secreto del enganche que provoca. Ese es su mérito, junto con lo que, según se mire, es mérito o demérito: sus descripciones del proyecto y de la construcción de los templos. En ese aspecto, me ha gustado mucho, pero creo que, en conjunto, el relato queda descompensado: la novela gira en torno a ello, pero uno no se explica muy bien cómo, por ejemplo, puede pasar tan de puntillas por un viaje desde Inglaterra hasta Toledo y regreso, pasando por Compostela. Sin duda, ese periplo tenía que ser muy rico en experiencias humanas y arquitectónicas… y se va en un suspiro.

Veo también cierto anacronismo en la forma de actuar de las dos grandes protagonistas: Aliena y Ellen. Resulta difícil imaginar la libertad con la que actúan ambas mujeres en pleno siglo XII y en torno a un monasterio. Por otra parte, comprendo la dificultad de hacerse una idea del complejo funcionamiento de las instituciones eclesiásticas y, aunque el caso de Inglaterra fuese, en efecto, un poco peculiar, hay aspectos de las relaciones entre obispos y monjes que no concuerdan con la realidad, aspectos que podrían tener cierta influencia en el desarrollo de la trama.

Y hay algo que me asombra extraordinariamente: nadie dice nada de la pésima traducción. La persona que hizo el trabajo no distingue, por ejemplo, entre “deber ser” y “deber de ser”, expresiones que reparte a boleo a lo largo de todo el texto; desconoce (y no se molesta en documetarse) las denominaciones de los oficios monásticos; utiliza términos castellanos que no designan lo mismo que las originales ingleses (funcionarios del monasterio por officers). En ocasiones, indica en notas el significado del apellido de las perrsonas, que, como era habitual, se tomaba o bien del oficio que desempeñara o del nombre del padre; en otros casos, no lo hace, aunque pueda ser necesario para entender el sentido del diálogo, como en el caso del Lackland que aparece en la p. 530 de la edición que he manejado.

En resumen, la obra me ha resultado entretenida, mucho en algunos casos; comprendo que resulte atractiva para muchas personas, porque, sin duda, hay personajes que se hacen querer y otros que se hacen odiar. Me han encantado las descripciones relativas a las construcciones. En todo caso, no me parece que Los pilares de la tierra sea una gran obra literaria y que se ha beneficiado de una promoción magistral… pero, en mi opinión, eso no es literatura, sino mercadotecnia.

20080120_KF.jpgEn cuanto al autor, que aparece aquí al lado del monumento que le han erigido en Vitoria (admirable gesto publicitario, sin duda), Ken Follett es de sobra conocido por sus obras de intriga. Escritor de mi quinta (nació en 1949), que conoce el oficio a la perfección y sabe como llegar al público sin problema alguno, manteniendo su atención y, como él mismo dice, sin dejarle respirar. Aunque solo fuera por eso, ya merecería todo respeto, sin bien “respeto” no significa decir “amén” a todo. Evidentemente, Follett cumple las expectativas de sus editores que, no lo olvidemos, son más “comerciantes” que intelectuales. En consonancia, el lanzamiento de sus libros constituye todo un acontecimiento que no tiene porqué coincidir con la calidad literaria de los mismos.

Los pilares de la tierra. Ken Follett. Barcelona: Debolsillo (Random House-Mondadori), 2003. ISBN: 978-84-9759-290-1 (La portada que aparece arriba es la de la edición del Círculo de Lectores (Barcelona, 1991). ISBN: 978-84-226-3575-8).

 



1 Comentario en 'los pilares de la tierra'

  1.  
    Job
    enero 24, 2008 | 19:39
     

    Suscribo casi todo lo que dices. Yo la leí hace tiempo pero me dejó ese regusto de haber disfrutado con algo que no era tan bueno. Si le quitas la catedral lo que tienes es un folletín tipo telenovela sudamericana.

    De todas formas no es de extrañar su éxito. El libro es fácil de leer. La trama engancha por su .ligereza, sin recurrir a los mini-capítulos del “Código da Vinci”, y porque en el fondo a casi todos nos gustan el tipo de situaciones que describe (amores, enfrentamientos buenos contra malos, líos familiares…) Y a los que no, nos quedamos enamorados de la catedral. Además los personajes dentro de su simplicidad permiten que nos identifiquemos con ellos.

    Por otro lado en su día supuso una pequeña revolución en el mundo de los bestsellers y ya se sabe “El que golpea primero, golpea dos veces” Ahora hay más competencia en su campo.

    A partir de aquí el boca a boca hizo muy bien su trabajo. Se calcula que en España 1 de cada 10 hemos comprado el libro. Así que calcula los lectores. Por otro lado creo que se ha convertido en el típico libro comodín. ¿Qué no sabes que regalar? Pues compras Los Pilares que es muy raro fallar.

    Es como las buenas películas de acción. Sabes que no es cine de autor pero que bien te lo has pasado con los tiros y las explosiones.

Di lo que piensas

(necesario)

(necesario)


Información para los usuarios
Los saltos de líneas se incluyen automáticamente. Tu dirección de correo no será mostrada. Piénsate lo que vas a decir.


RSS | TrackBack URI