Siente uno cierto escalofrío al asomarse aquí en un día como este. Sin duda, habrá que recordar el 28 de agosto de 2007 como un día luctuoso: falleció Antonio Puerta a sus 22 años. Falleció también Francisco Pérez Martínez, más conocido como Francisco Umbral, escritor autodidacto y figura literaria indiscutible, con independencia de simpatías y antipatías e incluso de “gustos” literarios.
Tenía 72 años y dedicó su vida a la escritura, actividad en la que destacó como un auténtico maestro.
Como dice El Mundo, “Sus gafas de pasta, bufanda blanca al cuello y aire bohemio le imprimieron una imagen carismática que, unida a una fuerte personalidad y voz profunda, le hicieron muy conocido entre el público.”
Personalmente, me gustaba más su “garra” que su literatura, pero no tengo más remedio que reconocer su calidad y su impresionante dominio del lenguaje.
Diversos premios sirvieron de reconocimiento de la calidad de su obra, entre ellos el Nadal de 1975, por Las ninfas; el César Ruano de Periodismo de 1980; el Mariano Cavia de Periodismo de 1990; el de la Crítica de 1991 en narrativa castellana, por Leyenda del César visionario; el Nacional de Periodismo de 1994, y el Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos.
Había nacido en Madrid, el 11 de mayo de 1935.












