Cuando yo era chico (no había ordenadores, consolas ni TV), la gran ilusión de los niños era tener un tren mecánico… El gozo era sublime si se trataba de un tren eléctrico. El problema era que las mamás solían romperte las ilusiones por un quítame allá esas pajas: “Niño, recoge el tren, que tengo que [...]