Fedra

Ir al teatro es ir a sumergirse en una realidad dentro de la realidad. Quizá por eso me guste el teatro, porque es “vivo”, porque, en él, actrices y actores se la juegan en cada representación: no hay trampa. Además, las ayudas de los equipos de sonido son eso, ayudas, pero en ningún momento protagonistas; actores y actrices tienen que demostrar su control de la voz, de la dicción, del gesto, con la particularidad de que, aquí, el gesto cobra una importancia enorme: es posible que la cara de la actriz, del actor, no se vea y con el gesto ha de transmitir lo que, en la realidad ajena a la teatral expresamos con la cara, la vista, el gesto facial.

20071117_AH.jpg20071117_FP_AB.jpgHace unos días (no lo he dicho antes porque el servidor decidió hacer huelga), tuve la fortuna de ver Fedra en el Teatro Lope de Vega de Sevilla. Es la versión de la tragedia clásica de Juan Mayorga que se estrenó en Mérida y que tuvo lógico éxito allí y en Madrid. Dicen que se basa en la Hipólito de Eurípides y en la homónima de Séneca y en la Fedra de Racine, y, sin duda, el parecido es imprescindible: no sería Fedra, en caso contrario, y, aunque la base argumental es la clásica de Fedra, la obra es de Mayorga. José Carlos Plaza dirige un reparto encabezado por Ana Belén como Fedra, Fran Perea como Hipólito, Alicia Hermida como Enone (en un papel similar al de la Enone de la obra de Racine), Chema Muñoz como Teseo; Daniel Esparza como Acamante (el hijo de Teseo y Fedra) y Javier Ruiz de Alegría como Terámenes, amigo, compañero y confidente de Hipólito (hay un Terámenes histórico, pero el de la obra de Mayorga no me parece que tenga relación con él).

Digo que tuve la “fortuna” de ver la función porque me encontré con una representación diferente y, desde mi punto de vista, soberbia. No me extraña que tuviese la repercusión que tuvo cuando se estrenó en Mérida. La escenografía, austera, y la luz hacen que destaque aún más el trabajo de los actores. De Ana Belén no me ha extrañado nada: transmite fuerza, sufrimiento, amor… Fran Perea sí fue sorpersa, muy agradable, porque creo que transmite el sentimiento de Hipólito, sincero, amante de la libertad y traicionado. Chema Muñoz está muy en su papel, con una escena verdaderamente impresionante, cuando se enfrentan Hipólito y Teseo, en la que ambos personajes saben transmitir la tensión del momento y otra cuando descubre al hijo agonizante y la verdad de lo ocurrido. El carácter de los papeles representados por Daniel Esparza y Javier Ruiz de Alegría es el de acompañantes necesarios y, lógicamente, eso incide en su actuación, desde mi punto de vista discreta.

Punto y aparte, como siempre en mi opinión, merece Alicia Hermida. Me entusiasma la dicción y la entonación de esta mujer. Sus gestos, medidos, pero precisos, comunicando la determinación de su personaje y su entrega al bienestar de Fedra.

En fin, la función ya no se representa en Sevilla, pero, a buen seguro, llegará a otros lugares y les aseguro que merece la pena.

perpetrado por Illaq @ 19/11/07 11:25
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