Pónganse hace 200 años. Imagínense que están a bordo de un velero y, de repente, ven algo que echa fuego, corre por el agua y hace un ruido de mil demonios… Se explica que dijeran de él:
La sorpresa y la turbación que provocaba el aspecto del vapor en las tripulaciones de las naves eran extremas. Estas gentes sencillas, la mayoría de las cuales no habían oído nada de los experimentos de Fulton, contemplaban lo que suponían un monstruo enorme, que vomitaba fuego y humo por su garganta, azotando el agua con sus aletas y agitando el río con su rugido, acercándose rápidamente contra viento y marea. Algunos se tiraban sobre el puente de sus barcos, otros permanecían en una agonía de terror hasta que el monstruo había pasado, mientras que otros más se iban a sus botes y se acercaban a la orilla dejando que sus barcos a la deriva corriente abajo. El terror no se circunscribía los marineros. Las gentes que vivían cerca de las orillas las abarrotaban para ver el vapor cuando pasaba.
Hace hoy 200 años que hizo su primer viaje por el río Hudson, entre la Ciudad de Nueva York y Albany, capital del estado de Nueva York, el North River Steamboat (“Barco de vapor del río del Norte”) procedente de la Ciudad de Nueva York.

Fue construido en el astillero de Charles Browne, de Nueva York, y equipado con motores de vapor de Boulton and Watt, de Birmingham (Inglaterra). Sus dimensiones originales eran 39,62 m. de eslora, 4,87 de manga y 2,13 de puntal. El buque tenía una rueda de palas a cada costado, pero también contaba con mástiles y velas.
Los escépticos lo llamaron “Disparate de Fulton”, porque Robert Fulton fue el ingeniero que lo creó, tras otros experimentos funcionales anteriores.
El viaje inaugural, al mando del capitán Andrew Brink, partió de Nueva York el 17 de de agosto de 1807 y llegó a Albany dos días más tarde, tras 32 horas de viaje, con una parada de 20 horas en Clermont Manor, propiedad de Robert Livingston, que había sido embajador de los Estados Unidos en Francia, donde entró en contacto con Fulton, al que financió su proyecto.
El viaje de regreso se hizo en 30 horas, parando una en Clermont, con una velocidad media de 5 millas por hora.
El servicio regular comenzó el 4 de septiembre: partía de Nueva York los sábados a las 6 de la tarde y de Albany, los miércoles a las 8 de la mañana, con 36 horas de viaje.
La publicidad hablaba del North River Steamboat o, simplemente, del Steamboat (”Barco de vapor”)… evidentemente, no había otro.
Entre 1807 y 1808, se hicieron importantes modificaciones en el barco: se alargó y ensanchó, y se colocaron unas cubiertas sobre las palas, con el fin de evitar salpicaduras y lesiones. Además, se modificó su nombre, pasando a llamarse North River Steamboat of Clermont (obviamente, por el “peso” del socio financiero). Al final, sería conocido como North River.
En todo caso y a pesar de los terrores inicialmente despertados, el servicio de vapor fue todo un éxito y el North River pronto tuvo compañeros: en 1809, el Car of Neptune y en 1811, el Paragon.
En todo caso, para la historia queda le fecha del 17 de agosto de 1807 como la del viaje inaugural del North River Steamboat.
















