tombo

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20070523_OC4.JPGSeguro que conocen esto de la izquierda. Se trata, efectivamente, de los ojos compuestos de una libélula, cuyo corte esquemático puede verse a la derecha.

A simple vista, se aprecian las facetas, cada una de las cuales corresponde a un omatidio o unidad receptora de luz, que tiene su córnea, su lente y sus células fotorreceptoras, de las que salen fibras nerviosas que forman un nervio óptico. Cada omatidio produce su imagen, de muy poca resolución, ligeramente diferente de la producida en el que tiene al lado.

Pero este post no es de zoología… En realidad, lo que me ha llamado la atención ha sido un artículo de Kate Green publicado en Technology Review. Su título: “Una cámara de ojo compuesto analiza escenas”, y el encabezamiento: “Una nueva cámara ultrafina puede extraer información en 3D de las escenas y reconocer objetos”.

20070523_TMB_1.jpgLa tecnología en la que se basa la cámara en cuestión se conoce como TOMBO (Thin Observation Module by Bound Optics) y consiste en un conjunto de nueve microlentes y un software que analiza la escena, que imita los procedimientos que utilizan los insectos para reconocer la posición, la forma y el color de los objetos. La aplicación de la misma se ha traducido en una cámara ultrafina que determina la distancia entre los objetos del “campo visual” y capta el color y las características estructurales. El fundamento del dispositivo es, como ya se imaginan, el ojo compuesto de los insectos.

20070523_TMB_2.jpgLa tecnología TOMBO la ha desarrollado en la Universidad de Osaka un equipo dirigido por Jun Tanida, del Laboratorio de Fotónica de la Información. La idea básica es que varias lentes recojan la información de una escena desde ángulos ligeramente diferentes. El software separa las nueve imágenes, elimina las sombras, compensa la distorsión y recartografía los píxeles en una imagen bidimensional. El error acumulado en el proceso de recartografiado puede utilizarse para extraer la disatancia, el color y la forma del objeto, permitiendo crear una imagen en 3D, así como emplearse para reconocer el objeto.

Frédo Durand, profesor de ingeniería eléctrica del MIT, comenta que el principio en el que se basa la cámara no es nuevo, pero, a diferencia de otros grupos que trabajan en esta materia, los investigadores de Osaka se han centrado en la reducción del tamaño, de manera que el dispositivo creado por ellos es muy fino y, por ejemplo, puede fijarse en las alas de un avión con fines de reconocimiento y vigilancia sin que aumente demasiado la resistencia al aire.

De todos modos, la calidad de la imagen conseguida todavía no es buena (alrededor de 1,1 megapíxeles). Prevén mejorarla modificando los algoritmos de procesamiento de imagen y añadiendo lentes.

Lógicamente, las mejoras se traducirán en un aumento, a veces considerable, del precio, pero, como sus inventores dicen, las necesidades serán las que marquen el nivel de mejora: una cámara de vigilancia no necesita gran calidad de imagen, mientras que un dispositivo de espionaje necesitará una resolución mucho más elevada.

perpetrado por Illaq @ 23/05/07 16:34
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