René Lavand nació el 24 de de septiembre de 1928 en Buenos Aires. A los siete años un amigo de su padre le enseñó un truco de magia y aquello le gustó. A los nueve sufrió un accidente de coche y perdió la mano derecha. Cualquiera hubiese dado por terminado su interés en el mundo de la magia, pero para el pequeño René supuso un aliciente más. Inventó nuevas técnicas y adaptó las que ya existían para hacer juegos con una sola mano. Lógicamente, la velocidad aparente con la que René ejecuta sus juegos es menor de lo normal, por lo que él mismo acuñó un termino para describir su magia: lentidigitación.
Adorna sus juegos con historias y con ellas consigue hipnotizar a los espectadores. Y es que donde otros magos tienen una mano para distraer al personal él tiene su ingenio, que vale por tres o cuatro manos mágicas.

















Quizás es uno de los magos más especiales con los que he tenido oportunidad de compartir mesa. Vino a Sevilla a impartir una conferencia y verlo actuar a dos escasos metros de distancia es un recuerdo imborrable.
El estudio que tiene de sus efectos y el grado de perfeccionamiento que llega es digno de destacar.
Montar un espectáculo de más de una hora solo con «cartitas» es una labor que pocas personas pueden hacer con éxito. El mezcla historias, poesía, cartas… en un ritmo y maestría que lo declara un auténtico Showman.
Bueno, se ve que soy un gran fan suyo que hace tiempo descubrí que sería incapaz de hacer con dos manos lo que éste hace con una.
Acabo de encender el ordenador y acabo de encontrarme con esto… Es verdaderamente impresionante, El lego (o sea, yo), con cara de memo total, va siguiendo el movimiento de la mano y escuchando ese tono, para mi gusto encantador, del habla argentina… Imagina uno, incluso, en qué momentos puede producirse el “truco”, pero le resulta imposible detectarlo, lo que, a mi modo de ver, resulta más admirable aún… ¡Genial!